6 de abril de 2026 - 12:35

Según la psicología, las personas que trabajaron en oficios en los 70 alcanzaron una inteligencia hoy perdida

Un estudio advierte que el trabajo manual temprano fortalecía habilidades clave que la automatización y los empleos modernos han reducido significativamente.

Un reciente análisis en psicología difundido por el portal académico GE Editing, basado en estudios sobre desarrollo laboral y comportamiento humano, sostiene que los adolescentes que ingresaban a trabajos manuales en las décadas de 1960 y 1970 desarrollaban una capacidad hoy en retroceso: la llamada “inteligencia física”.

Este concepto hace referencia a la habilidad para resolver problemas en entornos reales, coordinar movimientos, adaptarse a situaciones imprevistas y comprender el funcionamiento práctico de herramientas y materiales.

image

El respaldo de estudios sobre trabajo y juventud

Investigaciones sobre la transición de la escuela al trabajo, como las desarrolladas por el Centre for Labour Market Studies de la Universidad de Leicester, muestran que en los años 60 muchos jóvenes comenzaban a trabajar desde los 16 años, adquiriendo experiencia directa en oficios y tareas manuales.

Este tipo de inserción temprana no solo tenía un impacto económico, sino también formativo. Según estos estudios, el aprendizaje práctico formaba parte central del desarrollo juvenil, en contraste con el modelo actual, donde la educación formal prolongada desplaza la experiencia laboral temprana.

image

Qué es la “inteligencia física” y por qué está en riesgo

Especialistas en comportamiento explican que este tipo de inteligencia combina cuerpo y mente. No se trata solo de fuerza, sino de habilidades como:

  • Resolver problemas sin instrucciones previas
  • Adaptarse a contextos cambiantes
  • Coordinar movimientos con precisión
  • Comprender el entorno físico de forma intuitiva

Sin embargo, el avance de la automatización y los trabajos digitales redujo drásticamente la necesidad de estas capacidades. Estudios sobre empleo juvenil advierten que el trabajo manual perdió peso frente a tareas cognitivas y tecnológicas.

El cambio del mundo laboral y sus consecuencias

A partir de los años 80, el acceso al trabajo se volvió más tardío y dependiente de la educación formal. Investigaciones sociológicas señalan que la transición de la escuela al empleo se volvió más compleja y prolongada, alejando a los jóvenes de experiencias prácticas tempranas.

Este cambio, si bien permitió una mayor especialización académica, también generó una pérdida de habilidades prácticas que antes se adquirían de manera natural en el trabajo cotidiano.

image

El desafío actual: recuperar habilidades sin volver al pasado

Los especialistas coinciden en que no se trata de abandonar el progreso tecnológico, sino de encontrar un equilibrio. Incorporar actividades prácticas, entrenamiento físico funcional o aprendizajes técnicos podría ayudar a recuperar parte de esa inteligencia perdida.

El mensaje es claro: mientras el mundo avanza hacia la digitalización, las habilidades físicas y prácticas siguen siendo clave para la autonomía, la resolución de problemas y la calidad de vida.

LAS MAS LEIDAS