29 de enero de 2026 - 15:16

Según la psicología, las personas que aún lucen jóvenes a los 60 años suelen adoptar estos 7 hábitos diarios

Especialistas en psicología coinciden en que la apariencia juvenil en la tercera edad no depende solo de la genética, sino de una serie de hábitos cotidianos.

Cumplir 60 años no implica necesariamente reflejar esa edad en el espejo. Desde la psicología del envejecimiento, distintos análisis coinciden en que la forma en la que una persona envejece está fuertemente ligada a sus rutinas diarias, más que a factores heredados. La apariencia física, la energía y la vitalidad se construyen con pequeñas decisiones repetidas a lo largo de los años.

Lejos de soluciones milagrosas o tratamientos invasivos, Farley Ladgerwood, autor y especialista, destacan hábitos simples, sostenidos y realistas, que impactan tanto en el cuerpo como en la mente.

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Los 7 hábitos de las personas que lucen jóvenes en la tercera edad, según la psicología

1. Dormir bien, todos los días

Las personas que conservan una apariencia más joven en la adultez mayor suelen priorizar el descanso nocturno de calidad. Dormir entre siete y ocho horas favorece la regeneración celular, regula hormonas vinculadas al estrés y mejora el aspecto de la piel, el tono muscular y la expresión facial.

2. Mantener el estrés bajo control

El estrés crónico es uno de los principales aceleradores del envejecimiento visible. Desde la psicología se señala que quienes envejecen mejor desarrollan estrategias cotidianas para gestionar la tensión, como caminar, practicar respiración consciente o tomarse pausas reales durante el día.

3. Mover el cuerpo sin obsesiones

No se trata de entrenamientos extremos. Caminar, estirarse, subir escaleras o mantenerse activo en tareas diarias permite conservar movilidad, postura y energía. El movimiento constante mantiene la circulación activa y evita el deterioro acelerado asociado al sedentarismo.

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4. Cuidar la piel como un hábito, no como un lujo

La protección solar diaria y una rutina básica de cuidado de la piel aparecen como un denominador común. La exposición acumulada al sol es uno de los factores que más envejecen el rostro y el cuerpo, incluso décadas después.

5. Alimentarse con criterio y regularidad

Las personas que lucen jóvenes a los 60 no siguen dietas estrictas, pero sí mantienen una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables. Este patrón ayuda a reducir inflamación, mejorar la digestión y sostener niveles estables de energía.

6. Mantener la mente activa y curiosa

Desde la psicología cognitiva se destaca que la curiosidad es un poderoso antienvejecimiento mental. Leer, aprender cosas nuevas o involucrarse en actividades intelectuales se refleja en una actitud más despierta y una expresión más vital.

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7. Cuidar los vínculos sociales

El aislamiento acelera el deterioro emocional y físico. En cambio, las relaciones sociales activas reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y están asociadas a un envejecimiento más saludable y visible.

Juventud prolongada: una construcción diaria

Los especialistas coinciden en que lucir joven después de los 60 no implica negar la edad, sino habitarla de forma consciente. La suma de hábitos cotidianos, sostenidos a lo largo del tiempo, impacta directamente en cómo el cuerpo y el rostro atraviesan los años.

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