20 de abril de 2026 - 12:00

Según la psicología, las personas jubiladas viven este proceso de duelo y reconstruyen su identidad desde cero

La pérdida del rol profesional dispara un proceso de duelo por los años de oficina y obliga a reconstruir el sentido de la vida desde la libertad absoluta.

La jubilación suele idealizarse como un periodo de alivio absoluto, pero la transición real es mucho más compleja de lo esperado, según la psicología. Al abandonar una carrera de décadas, las personas enfrentan la desaparición del escudo que brindaba el trabajo, quedando expuestas a un vacío de identidad que resulta tan estimulante como aterrador.

Durante más de 35 años, el rol profesional construye la columna vertebral de la identidad individual. Presentarse a través de un empleo específico genera una seguridad que desaparece abruptamente al retirarse. La psicología advierte que esta pérdida no es solo de una rutina, sino de la respuesta a la pregunta fundamental sobre quién es uno cuando deja de ser lo que hace. Esta desorientación inicial suele manifestarse a través de la memoria muscular, como despertarse temprano sin tener tareas pendientes que atender.

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La jubilación libera el tiempo que la persona solía ocupar en otras cosas. 

La jubilación libera el tiempo que la persona solía ocupar en otras cosas.

El duelo inesperado por el tiempo ganado

El acceso repentino a tiempo libre suele traer consigo un proceso de duelo puro y simple. Al disponer de tardes vacías, suelen aflorar recuerdos de eventos familiares, actos escolares o momentos personales que fueron sacrificados en favor de metas corporativas que en su momento parecían cruciales. Este dolor es una fase necesaria donde el individuo procesa el peso de las prioridades pasadas frente a la libertad actual.

La rutina laboral funciona como una estructura que exime al sujeto de tomar decisiones vitales sobre su propio deseo, ya que las prioridades de otros dictan los horarios. Al eliminarse las reuniones y los plazos fijados por terceros, aparece el miedo al lienzo en blanco. En esta instancia, el jubilado debe aprender a crear tiempo con propósito en lugar de simplemente intentar llenarlo con actividades aleatorias para evitar la angustia del vacío.

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Existen diversas estrategia para llenar ese vacío.

Existen diversas estrategia para llenar ese vacío.

Empezar de 0: una forma innovadora de afrontar esta nueva etapa

Un aspecto clave para la salud mental en esta etapa es la capacidad de volver a ser principiante. A diferencia de la juventud, donde el aprendizaje está ligado al éxito o al progreso económico, en la madurez se puede fracasar sin consecuencias externas. Esta libertad de realizar una actividad nueva, como la pintura o la escritura, permite una resurrección del yo auténtico que permaneció latente tras los roles de gerente o colega confiable durante toda la vida activa.

El proceso final de adaptación implica descubrir partes de la personalidad que estuvieron dormidas. La jubilación se transforma así en un permiso para la incertidumbre y la exploración personal sin la presión de la maestría. Es el momento de convertirse, finalmente, en la persona que el individuo siempre estuvo destinado a ser, pero que no pudo concretar por falta de tiempo.

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