Una emprendedora española llamada Rocío se convirtió en protagonista de una historia de alquileres por la escala de su actividad: asegura que administra 75 habitaciones distribuidas en 17 departamentos. Su modelo, sin embargo, tiene una característica decisiva: no implica necesariamente ser propietaria de los inmuebles.
La actividad se basa en alquilar un departamento completo y después subalquilar sus habitaciones, siempre bajo las condiciones legales y contractuales que correspondan.
Con esa diferencia respecto de la compraventa tradicional, Rocío explicó cómo calcula sus ingresos y qué inversión inicial necesita para equipar los espacios.
Cómo funciona el negocio de las 75 habitaciones
La emprendedora relató que busca viviendas en las que pueda ofrecer varias habitaciones de manera individual. En uno de los ejemplos difundidos, se trata de un piso con cuatro habitaciones alquiladas a 400 euros cada una, lo que representa un ingreso bruto de 1.600 euros mensuales si todas están ocupadas.
El alquiler principal de ese ejemplo cuesta 950 euros al mes. La diferencia inicial es de 650 euros, pero todavía deben descontarse los gastos que correspondan: servicios, mantenimiento, períodos sin inquilinos, tributos y otras erogaciones asociadas con la gestión. Esa resta es fundamental para no confundir facturación con ganancia.
Rocío afirmó que su objetivo es obtener al menos 410 euros de beneficio por cada piso. La cifra es una declaración de la propia gestora; no surge de balances auditados puestos a disposición del público. Además, no todos los departamentos necesariamente producen el mismo rendimiento mensual.
La inversión inicial y la promesa de seis meses
La emprendedora calculó una inversión cercana a 3.000 euros por departamento para acondicionarlo y amueblarlo antes de ofrecer las habitaciones. También señaló que, en sus operaciones, busca recuperar ese dinero en aproximadamente seis meses.
Hay un detalle matemático relevante: si un piso dejara efectivamente 410 euros netos al mes, recuperar una inversión de 3.000 euros llevaría unos 7,3 meses, sin considerar imprevistos. Para lograrlo en seis meses haría falta una ganancia mensual mayor o una inversión inicial menor. Por eso, ambos números deben leerse como referencias de casos distintos o aproximaciones, no como una garantía.
Qué riesgos quedan fuera de la cuenta rápida
El subalquiler depende de que el contrato principal permita expresamente ese uso y de cumplir la normativa local sobre vivienda, capacidad de ocupación y condiciones de habitabilidad. Una vivienda con muchos ocupantes también supone mayor desgaste, rotación de inquilinos y obligaciones de gestión.
Tampoco es un mecanismo que pueda reproducirse automáticamente en la Argentina: las reglas y costos varían según la jurisdicción y el contrato. Copiar únicamente la diferencia entre alquiler cobrado y alquiler pagado dejaría afuera aspectos centrales de riesgo y legalidad.