11 de septiembre de 2026 - 22:00

Qué es y cómo funciona el acolchado para plantas, la técnica que usan los bosques para cuidarse solos y que podes copiar en tu jardín

Cubrir la tierra con hojas secas, corteza, paja u otros materiales ayuda a conservar la humedad, proteger las raíces de los cambios de temperatura.

Cuando pensamos en cuidar las plantas del jardín, generalmente prestamos atención al riego, al abono y a la cantidad de luz que recibe cada especie. Sin embargo, hay un elemento fundamental que muchas veces queda en segundo plano: el suelo que rodea a las plantas.

En la naturaleza, la tierra rara vez permanece completamente desnuda. Si observamos el suelo de un bosque, por ejemplo, encontramos hojas caídas, ramas, restos vegetales y pequeñas plantas que forman una cobertura natural.

En el jardín podemos imitar este proceso mediante una técnica sencilla conocida como acolchado o mulching. Consiste en cubrir la superficie de la tierra con una capa de distintos materiales para crear una barrera entre el suelo y las condiciones del ambiente.

El acolchado ayuda a conservar la humedad del suelo

Una de sus principales ventajas es que reduce la velocidad con la que el agua se evapora.

Después de regar, una parte del agua es absorbida por las raíces, mientras que otra se desplaza hacia capas más profundas. Pero una porción también vuelve a la atmósfera en forma de vapor.

Cuando la superficie de la tierra queda expuesta al sol y al viento, este proceso puede acelerarse considerablemente. Una capa de acolchado funciona como una cubierta que reduce la exposición directa del suelo y disminuye la evaporación.

También protege las raíces de los cambios de temperatura

El suelo puede calentarse mucho cuando permanece varias horas expuesto al sol directo. Este aumento de temperatura no solo afecta la superficie: también puede perjudicar a las raíces más cercanas a ella.

Una capa de material orgánico actúa como una especie de aislante. Reduce la cantidad de radiación solar que llega directamente a la tierra y ayuda a que la temperatura del suelo cambie de manera más gradual.

El efecto es parecido al de un buen aislamiento en una casa: no genera frío ni calor, sino que ayuda a moderar los cambios bruscos de temperatura.

Una barrera natural contra las malezas

Otra de las grandes ventajas del acolchado es que puede reducir considerablemente la aparición de malezas.

Muchas semillas necesitan determinadas condiciones de luz, humedad y temperatura para germinar. Al cubrir la superficie con varios centímetros de material, se reduce la cantidad de luz que llega hasta ellas.

Sin embargo, el acolchado no las elimina por completo. Algunas especies tienen semillas resistentes o estructuras subterráneas capaces de atravesar la cobertura.

Qué materiales se pueden usar como acolchado

No existe un único material que sirva para todos los jardines. La elección depende del tipo de plantas, el clima, el espacio disponible y el efecto que se quiera conseguir.

Corteza de pino

La corteza de pino es una de las opciones más utilizadas en jardinería ornamental. Se degrada relativamente lento y ofrece un aspecto prolijo, por lo que resulta especialmente adecuada para rodear árboles, arbustos y canteros.

Paja

La paja es muy utilizada en huertas porque es liviana, económica y proporciona un buen aislamiento.

Hojas secas

Las hojas que caen de los árboles durante el otoño también pueden aprovecharse como acolchado.

En lugar de considerarlas un residuo, se pueden distribuir alrededor de las plantas para proteger el suelo y devolver progresivamente materia orgánica a medida que se descomponen.

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