Con la llegada de septiembre, el jardín empieza a recuperar el color y la actividad propia de la primavera. En esta época, algunas plantas pueden convertirse en una fuente de alimento para los colibríes gracias a sus flores y al néctar que producen.
Estas plantas pueden ofrecer flores y néctar en tu jardín, lo que resulta atractivos para los colibríes durante la primavera.
Con la llegada de septiembre, el jardín empieza a recuperar el color y la actividad propia de la primavera. En esta época, algunas plantas pueden convertirse en una fuente de alimento para los colibríes gracias a sus flores y al néctar que producen.
Además de embellecer patios, balcones y jardines, determinadas especies pueden ayudar a crear un espacio más atractivo para estas pequeñas aves. Entre las opciones se destacan la begonia, el geranio, la lantana y el ave del paraíso.
La begonia es una buena alternativa para quienes buscan una planta con una floración prolongada. Sus flores, especialmente las variedades de tonos rojizos, pueden llamar la atención de los colibríes.
Para mantenerla saludable necesita buena iluminación y riego moderado. Según la variedad y las condiciones de cultivo, puede florecer durante buena parte del año.
Otra de sus ventajas es su versatilidad: puede cultivarse directamente en el jardín o en macetas, por lo que también resulta una opción para espacios reducidos.
Los geranios son un clásico de los patios y balcones por su facilidad de cuidado y la variedad de colores de sus flores.
Sus flores pueden aportar néctar y atraer a distintos polinizadores. Para mantener la planta en buenas condiciones, es importante revisar periódicamente hojas y tallos y prestar atención a posibles plagas, como pulgones y mosca blanca.
Una ubicación con buena luz y un riego adecuado puede favorecer una floración abundante durante la temporada.
La lantana se caracteriza por sus pequeñas flores agrupadas, que pueden combinar tonos rojos, amarillos, naranjas y rosados.
Además de atraer a los colibríes, sus flores pueden convertirse en un punto de interés para otros visitantes del jardín, como abejas y mariposas.
Es una especie que tolera bien el sol y no necesita riegos demasiado frecuentes. Sin embargo, necesita un suelo con buen drenaje, ya que la acumulación de agua puede afectar sus raíces.
El ave del paraíso es una de las plantas más llamativas de esta selección. Sus grandes flores, de formas particulares y colores intensos, aportan un fuerte atractivo ornamental al jardín.
También puede ofrecer néctar a los colibríes y convertirse en uno de los principales puntos de atención del espacio exterior.
Es especialmente adecuada para climas templados y necesita suficiente lugar para crecer. Por su tamaño, conviene ubicarla en un sector donde pueda desarrollarse sin quedar demasiado cerca de otras plantas.
No alcanza solamente con elegir especies con flores atractivas. La ubicación de las plantas también puede favorecer las visitas de los colibríes.
Lo ideal es colocarlas en sectores que reciban buena luz natural, siempre respetando las necesidades específicas de cada especie. También resulta conveniente agrupar varias plantas con flores en una misma zona.