Cada vez más personas se animan a descubrir sabores de la cocina internacional, y entre las recetas que más crecen aparece la muhammara. Originaria de Siria, esta preparación elaborada con morrones asados y nueces se convirtió en una de las grandes protagonistas de la gastronomía de Medio Oriente y muchos ya la comparan con el famoso hummus por su versatilidad y su intenso sabor.
Su color rojo intenso llama la atención. Su textura es cremosa, pero conserva pequeños trozos de nuez. Y su equilibrio entre dulce, ahumado y picante la vuelve completamente diferente a cualquier otra pasta para untar.
Una receta con siglos de historia que hoy conquista nuevas cocinas
La muhammara nació en la ciudad siria de Alepo y, con el paso de los años, se expandió por Líbano, Turquía y otros países de la región. Actualmente forma parte de las preparaciones más representativas de la cocina internacional de Medio Oriente y suele servirse como entrada acompañada de pan pita, vegetales frescos o carnes.
Su nombre proviene de la palabra árabe que hace referencia al color rojizo de la preparación. La receta tradicional combina morrones rojos asados, nueces, ajo, aceite de oliva, jugo de limón y melaza de granada, un ingrediente que aporta un equilibrio muy particular entre acidez y dulzor.
Aunque existen variantes familiares, la base de la muhammara casi siempre se mantiene igual. Después de asar los morrones hasta que la piel se desprenda fácilmente, se procesan junto con las nueces y el resto de los ingredientes hasta obtener una pasta espesa. Algunas versiones incorporan pan rallado para darle mayor cuerpo, mientras que otras agregan comino, ají de Alepo o pimentón para potenciar el sabor.
El resultado es una preparación muy aromática que puede conservarse varios días en la heladera y que incluso mejora después de algunas horas de reposo, cuando todos los sabores terminan de integrarse.
Cómo incorporarla a las comidas de todos los días
Una de las razones por las que la muhammara comenzó a ganar popularidad fuera de Medio Oriente es su enorme versatilidad. Puede utilizarse como dip para acompañar pan, grisines o vegetales, pero también funciona como salsa para carnes, pollo, pescado o verduras asadas.
Muchos cocineros la utilizan para reemplazar mayonesas o aderezos tradicionales en sándwiches y hamburguesas, mientras que otros la incorporan a tablas de quesos o picadas. Su combinación de morrones y nueces aporta una textura distinta y un sabor intenso que transforma preparaciones muy simples sin necesidad de agregar demasiados ingredientes.
Además de ser fácil de preparar, esta receta representa una excelente puerta de entrada para quienes desean explorar la cocina internacional más allá de los platos tradicionales. Al igual que ocurrió años atrás con el hummus, la muhammara comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en restaurantes, panaderías artesanales y cocinas domésticas.
Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, demuestra por qué la gastronomía siria continúa despertando interés en todo el mundo y por qué cada vez más personas la incorporan a sus recetas habituales.