Tirar la cadena con la tapa del inodoro levantada puede impulsar aerosoles hasta 1,63 metros por encima de la taza, una altura suficiente para alcanzar la zona de respiración. Una revisión de investigaciones realizada por científicos australianos analizó cómo se dispersan estas pequeñas gotas y qué cambia al cerrar la tapa antes de la descarga.
El trabajo examinó 22 estudios sobre aerosoles y bioaerosoles generados por inodoros y encontró que la fuerza y el volumen de la descarga influyen en su dispersión. La tapa tampoco funciona como un sello hermético: aunque reduce la proyección hacia arriba, las partículas pueden escapar lateralmente, por lo que los investigadores plantean varias medidas para disminuir la exposición.
Qué ocurre en el aire cuando se tira la cadena del inodoro
El movimiento del agua durante la descarga genera turbulencias dentro de la taza.
Cuando el agua circula a gran velocidad e impacta contra las superficies, se forman pequeñas gotas que pueden salir al ambiente y permanecer temporalmente suspendidas como aerosoles.
El fenómeno resulta especialmente relevante cuando existen microorganismos en el contenido del inodoro. En ese caso, algunas de las partículas expulsadas pueden convertirse en bioaerosoles.
La revisión australiana buscó precisamente determinar cuánto se dispersan estas partículas, dónde terminan y qué factores pueden aumentar la exposición.
Hasta qué altura pueden llegar los aerosoles del inodoro
Uno de los datos más llamativos analizados por los investigadores es la distancia que pueden recorrer.
En inodoros convencionales, los aerosoles pueden alcanzar hasta 163 centímetros por encima de la taza, entrando así en la zona donde una persona puede respirarlos.
Algunas partículas permanecen suspendidas durante unos 20 segundos antes de depositarse sobre diferentes superficies.
Además, una parte de las partículas estudiadas presentaba diámetros inferiores a 3 micrómetros, un tamaño que permite su inhalación.
Esto no significa que cada descarga provoque necesariamente una infección. Para que exista transmisión deben intervenir otros factores, entre ellos la presencia y concentración de un patógeno viable.
¿Qué cambia al bajar la tapa antes de tirar la cadena?
Cerrar la tapa presenta una particularidad importante: no impide necesariamente que se produzcan aerosoles.
Lo que cambia es principalmente su trayectoria
- Con la tapa abierta, las partículas pueden proyectarse hacia arriba y extenderse por un área mayor, hasta alcanzar la zona de respiración.
- Cuando está cerrada, esa proyección vertical queda limitada y los aerosoles tienden a escapar lateralmente por los espacios existentes entre la taza, el asiento y la propia tapa.
- De esta manera puede disminuir la exposición directa por inhalación, aunque las partículas que salen por los costados todavía pueden depositarse en zonas bajas, objetos próximos o incluso la ropa.
Qué antecedentes mostraron cómo se dispersan estas partículas
El problema ya había sido visualizado experimentalmente antes de la revisión australiana.
Investigadores de la Universidad de Colorado utilizaron iluminación láser para observar las partículas expulsadas durante la descarga de un inodoro comercial sin tapa.
¿Qué recomiendan hacer para reducir la exposición?
- La conclusión práctica no depende de una única medida. Cerrar la tapa reduce la proyección vertical, pero no evita por completo que las partículas lleguen al ambiente.
- Cuando el diseño del inodoro lo permita, conviene bajar la tapa antes de accionar la descarga y utilizar el flujo apropiado sin recurrir innecesariamente a una descarga más potente.
- A esto se suma una medida fundamental: mantener una limpieza y desinfección periódica del inodoro y de las superficies próximas, especialmente en baños utilizados por muchas personas.
El estudio, titulado Aerosol and bioaerosol generation from toilet flushing: A systematic review and risk factor analysis, fue publicado en Science of the Total Environment. Su principal advertencia convierte un gesto de pocos segundos en una precaución sencilla: bajar la tapa no atrapa todos los aerosoles, pero puede impedir que una parte de ellos salga disparada directamente hacia la zona de respiración.