La lavanda es una de las plantas más elegidas para balcones y alféizares, pero su presencia en la ventana va mucho más allá de lo estético. En distintas culturas, colocar lavanda en ese punto específico de la casa tiene un significado simbólico y también una función concreta ligada al bienestar, la protección y el descanso.
Según especialistas en cuidado del jardín y plantas aromáticas, esta costumbre combina tradición ancestral con beneficios reales para el hogar.
El origen de la tradición
La práctica de colocar lavanda cerca de ventanas se remonta a la antigua Roma y la Europa medieval, donde esta planta era valorada por su aroma, sus propiedades calmantes y su capacidad para purificar ambientes.
En muchas regiones, se creía que la lavanda actuaba como una barrera natural contra energías negativas y malas influencias que podían ingresar desde el exterior.
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Con el paso del tiempo, esta creencia se mantuvo en el saber popular y llegó a América Latina junto con tradiciones europeas.
En los hogares, la ventana se entendía como un punto de intercambio entre el interior y el exterior, y la lavanda cumplía la función de filtrar lo que entraba, tanto en sentido simbólico como práctico.
Qué representa la lavanda
La lavanda simboliza calma, equilibrio y protección. Su aroma suave está asociado al descanso, la claridad mental y la armonía emocional.
Por eso, colocarla en la ventana tiene el sentido de proteger el hogar y promover un clima de tranquilidad.
Desde el punto de vista funcional, la lavanda también ayuda a repeler insectos, especialmente mosquitos y polillas. Este beneficio refuerza su uso en ventanas, que suelen ser el principal ingreso de estos insectos durante el verano argentino.
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Beneficios reales de ponerla en la ventana
Además del simbolismo, hay razones concretas para elegir ese lugar:
Recibe luz solar directa, fundamental para su crecimiento
Favorece la circulación de aire, evitando exceso de humedad
Perfuma el ambiente de forma natural
Ayuda a mantener alejados insectos
En casas y departamentos, la lavanda se adapta bien a macetas y no requiere cuidados complejos.
Cómo colocarla correctamente
Para que la lavanda se mantenga saludable, conviene ubicarla en una ventana soleada, preferentemente orientada al norte o al oeste.
Necesita riego moderado, sustrato bien drenado y podas leves para estimular su crecimiento. Evitar el exceso de agua es clave.