El huevo se ganó durante décadas su lugar como uno de los alimentos más reconocidos cuando se habla de proteínas. Es accesible, versátil y aporta una combinación de nutrientes de alto valor. Sin embargo, existe un alimento de origen vegetal que puede superar su contenido proteico por cada 100 gramos: las semillas de calabaza.
La alimentación equilibrada depende de proteínas, vitaminas, minerales, grasas saludables y fibra.
WEB
Además de proteínas, estas pequeñas semillas contienen nutrientes que participan en procesos vinculados con el funcionamiento del sistema nervioso y el descanso nocturno.
La nutricionista Julia Farré destacó precisamente esta combinación y señaló que las semillas de calabaza pueden ser una alternativa interesante para quienes buscan aumentar el aporte de proteínas y, al mismo tiempo, incorporar otros nutrientes a la alimentación.
El huevo, un clásico de las proteínas
El huevo es considerado una fuente de proteína completa porque contiene los nueve aminoácidos esenciales que el organismo necesita obtener a través de la alimentación.
Por cada 100 gramos, un huevo aporta aproximadamente 13 gramos de proteínas. También contiene vitaminas del grupo B y minerales como el selenio y el fósforo, además de grasas.
La combinación aporta proteínas de buena calidad, carbohidratos para obtener energía y fibra que ayuda a prolongar la sensación de saciedad, según especialistas en nutrición.
WEB
Su perfil nutricional y su precio relativamente accesible hicieron que se convirtiera en un alimento habitual entre quienes buscan mantener o aumentar su masa muscular. Deportistas y personas físicamente activas suelen incorporarlo a sus comidas por su aporte de proteínas de buena calidad.
Pero el huevo no es necesariamente el alimento con mayor concentración de proteínas.
Las semillas de calabaza pueden superar al huevo
Las semillas de calabaza, también conocidas como pipas de calabaza, pueden aportar entre 19 y 33 gramos de proteínas por cada 100 gramos, dependiendo de factores como el producto y su preparación.
Esto significa que pueden superar ampliamente el aporte proteico del huevo en la misma cantidad de alimento.
La diferencia resulta especialmente llamativa porque se trata de un alimento vegetal que suele utilizarse en pequeñas cantidades, como complemento de otras preparaciones.
Las semillas pueden añadirse a ensaladas, yogures, cereales, postres o batidos. También pueden consumirse como snack.
Triptófano, magnesio y zinc: una combinación interesante
Una de las características que destacó Julia Farré es que las semillas de calabaza no solo aportan proteínas.
También contienen triptófano, magnesio y zinc, nutrientes que intervienen en diferentes procesos relacionados con el sistema nervioso y el metabolismo.
El triptófano es un aminoácido que participa en la producción de serotonina y melatonina. Estas sustancias cumplen funciones relacionadas con la regulación del estado de ánimo y los ciclos de sueño y vigilia.
Incorporar esta selección de alimentos altos en proteína a tu dieta puede ser muy beneficioso para tu salud.
El magnesio también participa en numerosas funciones del organismo, mientras que el zinc interviene en procesos como el funcionamiento del sistema inmunitario y el metabolismo celular.
Por eso, la composición nutricional de las semillas de calabaza puede resultar especialmente interesante dentro de una alimentación equilibrada. Sin embargo, esto no significa que comerlas por sí solo garantice dormir mejor: el descanso depende de múltiples factores y no existe un alimento capaz de solucionar por sí mismo los problemas de sueño.