13 de agosto de 2026 - 17:30

Los microplásticos ya se encuentran en la sangre y la leche materna: ahora también podrían encontrarse en las botellas de agua

Reutilizar una botella para tomar agua puede ser una práctica sustentable, pero no todos los envases están diseñados para múltiples usos.

Reutilizar botellas para reducir el consumo de plástico es una práctica cada vez más habitual. Sin embargo, esta costumbre también genera dudas sobre la posible incorporación de microplásticos, bisfenoles y bacterias al organismo. La evidencia científica disponible permite hacer una distinción importante: reutilizar una botella no significa automáticamente que exista un riesgo elevado para la salud.

Qué son los microplásticos y cómo pueden afectar nuestra salud

Qué son los microplásticos y cómo pueden afectar nuestra salud

La evidencia científica disponible permite hacer una distinción importante: reutilizar una botella no significa automáticamente que exista un riesgo elevado para la salud.

Microplásticos: por qué preocupa su presencia

En los últimos años se han encontrado microplásticos en distintas partes del organismo humano, lo que despertó preocupación sobre sus posibles efectos a largo plazo.

Las acciones cotidianas que hacemos que los microplásticos influyan en tus comidas.

Las acciones cotidianas que hacemos que los microplásticos influyan en tus comidas.

Pero una cosa es detectar microplásticos y otra muy distinta es afirmar que reutilizar una botella de manera razonable provoca necesariamente un problema de salud. El riesgo puede aumentar cuando el plástico sufre desgaste, rayaduras o exposición a temperaturas elevadas. Por eso, no es recomendable utilizar una botella deteriorada o colocar dentro de ella líquidos muy calientes si el fabricante no indica que el recipiente está preparado para soportarlos.

¿Qué pasa con el bisfenol A?

Durante años circuló la idea de que rellenar una botella de plástico repetidamente podía provocar una acumulación peligrosa de bisfenol A (BPA). Sin embargo, distintos estudios que analizaron botellas reutilizadas bajo condiciones habituales no encontraron una migración significativa de BPA al agua simplemente por rellenarlas.

La liberación de este tipo de sustancias depende principalmente del material utilizado, la temperatura, las condiciones de almacenamiento y el deterioro del recipiente. Por eso, una botella fabricada específicamente para uso alimentario y correctamente conservada no se convierte automáticamente en un riesgo por el simple hecho de ser rellenada.

El verdadero problema puede estar en las bacterias

Hay otro aspecto que suele recibir menos atención: la higiene. Una botella que se utiliza todos los días entra en contacto con la boca, las manos y distintas superficies. Si además contiene bebidas azucaradas, jugos o gaseosas, pueden quedar restos que favorezcan la proliferación de microorganismos.

La solución es sencilla: lavar regularmente la botella con agua y detergente, prestando especial atención a la tapa, la rosca, la boquilla y cualquier sector de difícil acceso. Si el recipiente presenta grietas, deformaciones, rayaduras profundas o un deterioro evidente, lo recomendable es reemplazarlo.

En comparación con muestras de 2016, las de 2024 contenían un 50% más de partículas, sumando aproximadamente 4,800 microgramos de microplásticos por gramo de tejido cerebral.
En comparación con muestras de 2016, las de 2024 contenían un 50% más de partículas, sumando aproximadamente 4,800 microgramos de microplásticos por gramo de tejido cerebral.

¿Conviene reutilizar una botella de agua mineral?

Acá hay una diferencia importante. Las botellas diseñadas específicamente para ser reutilizadas están pensadas para soportar un uso repetido. En cambio, las botellas descartables de agua mineral y otras bebidas están fabricadas principalmente para un solo uso.

Si una persona decide reutilizar ocasionalmente una botella descartable, debería evitar someterla a temperaturas elevadas, mantenerla limpia y descartarla cuando presente signos de deterioro.

Para el uso cotidiano —por ejemplo, llevar agua a la oficina, a la universidad, al gimnasio o durante una jornada al aire libre— resulta más conveniente utilizar un recipiente fabricado específicamente para múltiples usos.

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