5 de noviembre de 2026 - 12:10

Los adolescentes dependen cada vez más de la calculadora y los científicos explican qué pasa con su cerebro

Catedráticos e investigadoras sostienen que el uso de calculadoras en la rutina cotidiana desplaza las operaciones mecánicas sin dañar el razonamiento.

El avance de los pagos digitales y las aplicaciones de cocina redujo de forma drástica la necesidad de realizar cálculos mentales en la vida cotidiana. Ante este escenario, especialistas en didáctica de las matemáticas aseguraron que la pérdida de la gimnasia aritmética no representa un problema para el desarrollo intelectual en la adolescencia.

La escena cotidiana de calcular propinas o dividir cuentas de restaurantes con lápiz y papel quedó relegada por lectores de tarjetas y herramientas automáticas. Este cambio de hábitos abrió el debate sobre si la falta de práctica arruina la capacidad de razonamiento de las nuevas generaciones.

¿Qué dicen los científicos sobre el uso de la calculadora y el razonamiento?

Sobre la pérdida de la ejercitación aritmética, el catedrático de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad Humboldt de Berlín, Ulrich Kortenkamp, explicó que “para desaprender una habilidad, primero hay que haberla adquirido”. El especialista remarcó que “si la capacidad de realizar cálculos mentales con precisión fuera absolutamente esencial para la vida, muchas personas estarían en una situación desesperada”.

Para el académico alemán, el objetivo de la enseñanza escolar no radica en memorizar resultados, sino en estimular la comprensión de los problemas. Al evaluar la dinámica de las aulas, Kortenkamp enfatizó que “el cálculo en sí estimula menos el cerebro en este punto que el razonamiento centrado en la comprensión”.

En el mismo sentido, la profesora de didáctica de las matemáticas Susanne Prediger señaló la desaparición de rutinas numéricas complejas en el ámbito diario. Respecto a la evolución de estas técnicas, la especialista afirmó que “algoritmos como el método escrito para extraer raíces cuadradas han desaparecido por completo. Lo más importante hoy es comprender qué significa extraer raíces cuadradas y cómo verificar que un número es, en efecto, su raíz cuadrada”.

¿Cómo afecta al cerebro dejar de calcular? El lóbulo frontal y la reserva cognitiva

Pese a que las herramientas digitales resuelven la aritmética rápida, la actividad numérica conserva un valor biológico específico. La ejercitación matemática requiere la intervención activa del lóbulo frontal, una de las zonas cerebrales que experimenta un envejecimiento más acelerado con el paso del tiempo.

Al analizar la respuesta neurológica ante el esfuerzo mental, el neurobiólogo de la Universidad Técnica de Braunschweig, Martin Korte, detalló que la resolución de problemas estimula la liberación de sustancias químicas protectoras. Este proceso biológico fortalece las conexiones neuronales y genera un efecto de reserva cognitiva capaz de frenar el deterioro asociado a la vejez.

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