2 de febrero de 2026 - 09:47

Las sábanas pasaron de moda: el hábito nocturno que divide generaciones y preocupa a la ciencia

Una investigación revela la cantidad de fluidos y células muertas que acumulás en tu acolchado al eliminar la sábana de arriba. Enterate de por qué este ahorro de tiempo te sale caro.

La grieta generacional llegó a la habitación y esta vez no se trata de tecnología, sino de cómo dormimos. Mientras los más jóvenes consideran que la sábana de arriba pasó de moda y es un estorbo arcaico que complica la rutina, la ciencia advierte sobre las graves consecuencias biológicas de esta decisión que hoy afecta a millones de hogares.

La tendencia es clara: los Millennials y la Generación Z están abandonando la sábana plana, también conocida como sábana de arriba. Para muchos, este elemento ha pasado a ser algo innecesario que solo sirve para enredarse en las piernas o añadir pasos extra a la mañana.

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Sin embargo, lo que comenzó como una búsqueda de practicidad se ha convertido en un debate sobre la higiene básica. Quienes defienden el uso de la sábana de arriba, principalmente las generaciones de Boomers y Gen X, sostienen que esta pieza es la única barrera real entre el cuerpo y el edredón o acolchado.

El impacto biológico de dormir sin protección

La decisión de eliminar la sábana de arriba no es solo una cuestión de orden, sino que tiene un impacto directo en la carga bacteriana de tu cama. Según Mary Johnson, científica principal de Tide en Procter & Gamble, el cuerpo humano es una fuente constante de residuos, incluso mientras descansamos.

Simplemente por existir, cada noche una persona produce una cantidad sorprendente de desechos que terminan directamente en las telas:

  • Un litro de sudor que se absorbe en las fibras.
  • 40 gramos de sebo, que es la grasa natural de la piel.
  • 10 gramos de sal proveniente de la transpiración.
  • 2 mil millones de células muertas de la piel.
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A esta lista se suman otros residuos menos agradables como aceites capilares, restos de cremas, saliva y mucosidad nasal. Sin una sábana de arriba que actúe como escudo, todos estos elementos se transfieren directamente al acolchado o al edredón, que son piezas mucho más difíciles y costosas de lavar que una simple sábana.

Por qué los jóvenes prefieren correr el riesgo

La principal razón de este cambio de hábito es la agilidad. Ariel Kay, CEO de la empresa de ropa de cama Parachute, explica que para el grupo demográfico más joven, eliminar el paso de colocar la sábana plana da un "impulso" para empezar el día más rápido.

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Además, muchos usuarios se quejan de que las sábanas se amontonan a los pies de la cama si se mueven mucho al dormir, o que el estilo de "esquinas dobladas" de hotel les resulta demasiado confinante. En su lugar, prefieren usar fundas de edredón, aunque esto implica que deberían lavarlas con una frecuencia semanal para mantener la higiene, algo que no siempre ocurre.

Consecuencias prácticas para el descanso diario

Más allá de la suciedad acumulada, existe una consecuencia térmica. La sábana de arriba no solo protege el acolchado, sino que ayuda a regular la temperatura corporal, especialmente para quienes sufren de calor durante la noche.

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Independientemente de si elegís usarla o no, la recomendación de los expertos es tajante: cualquier elemento que esté en contacto directo con tu piel debe lavarse al menos una vez por semana. Si decidiste jubilar tu sábana de arriba, hoy mismo deberías revisar cuándo fue la última vez que higienizaste tu edredón.

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