11 de octubre de 2026 - 12:11

Las personas más longevas beben este té después de comer: lo usan para la digestión y estudian sus posibles efectos sobre la memoria

La infusión utiliza hojas, tallos y flores secas de Sideritis sipylea con un reposo de 20 minutos en agua caliente.

En Grecia existe la isla de Icaria, célebre por la longevidad de su población, donde el té de montaña elaborado con la planta Sideritis forma parte de la rutina cotidiana desde hace generaciones. Esta infusión tradicional despertó el interés de investigadores por sus efectos sobre la digestión y las funciones cognitivas de las personas de esta zona.

Los habitantes de la isla recolectan las flores, hojas y tallos secos de la especie Sideritis sipylea para consumirlos tras las comidas o a lo largo de la jornada. En las cocinas locales, la preparación convive con otras hierbas tradicionales del entorno como la salvia, el orégano, la manzanilla y distintas variedades de menta.

¿Cómo se prepara el té de Sideritis sipylea y sirve para la digestión?

La preparación tradicional requiere colocar unas dos cucharaditas de la hierba seca en una taza, verter agua caliente y permitir un reposo prolongado de entre 15 y 20 minutos. Tras filtrar el líquido, la infusión presenta un sabor herbáceo característico que los pobladores consumen solo o con el agregado opcional de miel o limón, en especial durante los meses fríos.

Aunque la tradición de Icaria asocia este hábito con el cuidado estomacal, la evidencia científica subraya que la bebida no funciona como un remedio mágico ni limpia el tracto digestivo de manera directa. La regularidad intestinal y el bienestar físico responden a un conjunto de factores que integran la dieta mediterránea, el consumo de fibras, una adecuada hidratación y la actividad física constante.

¿Qué dicen los estudios sobre el té de Sideritis y la memoria?

El interés sobre el rendimiento cognitivo avanzó a partir de un ensayo publicado en 2018 con voluntarios sanos de 50 a 70 años. A lo largo de cuatro semanas de administración, los especialistas evaluaron un extracto estandarizado de la especie Sideritis scardica y observaron respuestas favorables en pruebas de atención sostenida junto con una disminución de la ansiedad.

Pese a esos registros preliminares, los expertos remarcaron que los hallazgos con formulaciones de laboratorio no pueden trasladarse de forma automática al consumo doméstico. Ninguna evidencia científica permite asegurar que una taza casera mejore la memoria ni que explique por sí misma la prolongada longevidad comunitaria, por lo que su valor se encuadra como una práctica cotidiana agradable dentro de un estilo de vida saludable.

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