13 de marzo de 2026 - 09:09

Las 7 frases que escucharon quienes crecieron en los 90 y que hoy la psicología considera dañinas

La psicología analiza cómo ciertas frases de la crianza, repetidas en la infancia de muchas generaciones, pueden dejar huellas emocionales duraderas.

Quienes crecieron durante los años 90 recuerdan perfectamente algunas expresiones que los adultos repetían en la casa, la escuela o incluso en reuniones familiares. Eran frases que se decían casi automáticamente, muchas veces con la intención de educar o marcar límites.

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Dentro de la crianza de esa época, estas expresiones eran consideradas parte del lenguaje cotidiano. Los adultos las utilizaban para corregir comportamientos, exigir esfuerzo o evitar discusiones.

Sin embargo, muchas de esas palabras se pronunciaban en momentos sensibles de la infancia, cuando los niños están formando su autoestima y su manera de interpretar el mundo.

Durante mucho tiempo nadie cuestionó esas formas de comunicación. Formaban parte de la cultura familiar y atravesaban a distintas generaciones.

Pero en los últimos años comenzaron a revisarse desde otro enfoque. Y es aquí donde la psicología empieza a analizar qué impacto pueden tener ciertas frases aparentemente inofensivas.

Las 7 frases que hoy se miran con otros ojos

Con el avance de la psicología del desarrollo, especialistas comenzaron a estudiar cómo determinados mensajes influyen en la autoestima durante la infancia. Estas son algunas de las frases más repetidas en la crianza de los años 90.

1. “Dejá de llorar, no es para tanto”

Puede transmitir que las emociones no son válidas, lo que dificulta aprender a gestionarlas.

2. “Hay chicos que están peor que vos”

Comparar el sufrimiento puede generar culpa en lugar de comprensión emocional.

3. “Sos igual a tu padre/madre” (dicho como reproche)

Este tipo de comentario puede afectar la identidad personal en plena infancia.

4. “Porque lo digo yo”

Refuerza una crianza basada únicamente en la autoridad, sin espacio para el diálogo.

5. “Si seguís así nadie te va a querer”

Es una frase que puede afectar directamente la autoestima.

6. “Siempre hacés todo mal”

Generaliza un error puntual y puede instalar inseguridad.

7. “Callate que los grandes están hablando”

Limita la participación y la expresión emocional en la infancia.

Investigaciones de la Universidad de Harvard y del Center on the Developing Child muestran que el lenguaje adulto influye profundamente en el desarrollo emocional de los niños.

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Por qué hoy la psicología revisa estas frases

La psicología moderna no busca culpar a los padres de otras generaciones, sino comprender cómo evolucionan las formas de crianza.

Muchos adultos de los años 90 repitieron estas frases porque también las escucharon durante su propia infancia. Eran expresiones normalizadas que formaban parte del estilo educativo de la época.

Sin embargo, estudios de la Universidad de California sobre comunicación familiar indican que los mensajes repetidos durante la infancia influyen en la construcción de la autoestima y la forma en que las personas interpretan las críticas.

Por eso hoy los especialistas promueven una crianza más basada en el diálogo y la validación emocional.

Entender el impacto de estas frases no busca juzgar el pasado, sino aprender de él. Y en ese proceso, la psicología ayuda a comprender cómo pequeñas palabras pueden dejar huellas profundas en distintas generaciones.

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