16 de septiembre de 2026 - 10:50

La rescataron del tráfico ilegal cuando tenía 18 meses y, 10 años después, volvió a la naturaleza y tuvo su primera cría

La historia de animales de Lulingu comenzó con el tráfico ilegal y, una década después, terminó con una escena extraordinaria para la conservación de su especie.

tLa historia de animales de Lulingu empezó cuando apenas tenía 18 meses. En 2016 fue rescatada del tráfico ilegal de fauna en República Democrática del Congo y necesitó cuidados permanentes para recuperarse. Diez años después, su recorrido se convirtió en un caso extraordinario de conservación: volvió a vivir en libertad y consiguió formar su propia familia.

Pero entre esas dos imágenes —una gorila bebé confiscada y una adulta viviendo en el bosque— hubo casi una década de rehabilitación.

Lulingu tenía apenas 18 meses cuando fue rescatada

En febrero de 2016, autoridades congoleñas recibieron información sobre una pequeña gorila mantenida en cautiverio cerca del Parque Nacional Kahuzi-Biega.

Fue confiscada después de haber caído en manos de personas que pretendían venderla ilegalmente. Meses después llegó al centro GRACE, especializado en gorilas de Grauer rescatados.

Era la gorila más joven que había llegado al santuario.

Al principio necesitó atención humana las 24 horas. Una vez estabilizada apareció una figura fundamental: Pinga, una gorila adulta que asumió el papel de madre sustituta.

Pinga la incorporó a su grupo y Lulingu comenzó a desarrollar comportamientos necesarios para vivir junto a otros ejemplares. Aprendió a buscar alimentos, construir nidos y desenvolverse en ambientes de bosque.

El objetivo final era mucho más ambicioso que mantenerla segura dentro del santuario.

Ocho años después llegó el momento de volver al bosque

A finales de 2024, Lulingu y otras tres hembras —Isangi, Mapendo y Ndjingala— fueron trasladadas desde GRACE hasta el monte Tshiaberimu, dentro del Parque Nacional Virunga.

Fue un hecho histórico: eran las primeras gorilas de Grauer adultas rescatadas del tráfico ilegal, rehabilitadas y posteriormente reintroducidas en su hábitat natural por el programa.

Las cuatro terminaron integrándose al grupo de Mwasa, un macho espalda plateada salvaje.

Y entonces llegó el capítulo que los cuidadores habían esperado durante años.

Diez años después del rescate apareció una cría

El 21 de mayo de 2026, los equipos de seguimiento observaron que Lulingu había dado a luz.

Era su primera cría y el padre era Mwasa. Para los especialistas, eso mostraba que la gorila rehabilitada no solamente había sobrevivido después de regresar al bosque: se había integrado y reproducido dentro de una población salvaje.

El nacimiento tiene un peso especial porque el gorila de Grauer está en peligro crítico de extinción. La población aislada de Tshiaberimu necesitaba incorporar hembras reproductivas y los análisis de viabilidad advertían un alto riesgo de desaparición sin ese refuerzo.

Los equipos continúan monitoreando a ambas. Hasta la última actualización, Lulingu amamanta, sostiene y juega con la cría y las dos se encuentran saludables.

Así, aquella historia de animales que comenzó con Lulingu arrancada de la naturaleza por el tráfico ilegal terminó, una década después, aportando algo que ningún santuario podía fabricar por sí solo: una nueva cría nacida en libertad y una oportunidad más para la conservación de su especie.

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