El hábito de anticipar problemas puede parecer una señal de pesimismo, pero según expertos en psicología en determinadas personas cumple una función mucho más concreta: prepararlas para afrontar situaciones importantes. En lugar de intentar eliminar sus preocupaciones, establecían expectativas bajas y analizaban mentalmente las posibles dificultades que podían encontrar.
¿Cómo conquistar la ansiedad?
La psicóloga Julie Norem, del Wellesley College, estudió durante décadas este fenómeno después de observar algo que no coincidía con las predicciones de las investigaciones sobre ansiedad. La explicación apareció al analizar qué hacían esas personas antes de enfrentarse al acontecimiento.
Norem denominó a esta estrategia pesimismo defensivo. No se trata de un trastorno ni de un rasgo de personalidad, sino de una estrategia cognitiva que algunas personas utilizan para canalizar la ansiedad y prepararse ante situaciones futuras.
El pesimismo defensivo transforma la ansiedad en problemas concretos
La ansiedad anticipatoria suele presentarse como una sensación general de temor frente a algo que todavía no ocurrió. El problema es que una preocupación indefinida resulta difícil de abordar porque no señala qué se puede hacer para reducirla.
El pesimismo defensivo funciona de otra manera: transforma esa preocupación general en posibilidades concretas que pueden analizarse y, cuando es posible, prevenirse.
El signo del zodíaco que más sufre ansiedad
Este proceso permite que la persona pase de experimentar una sensación difusa de amenaza a identificar obstáculos específicos y pensar en respuestas para cada uno de ellos. De esta manera, la preparación mental puede reducir progresivamente la incertidumbre que alimenta la ansiedad.
Una estrategia que no debe confundirse con la preocupación constante
El pesimismo defensivo tampoco equivale a entrar en una espiral de pensamientos negativos. Su característica principal es que la anticipación de dificultades tiene un propósito: preparar una respuesta.
La estrategia puede resultar especialmente útil para quienes necesitan analizar previamente distintas posibilidades antes de sentirse preparados. En esos casos, intentar eliminar por completo los pensamientos negativos o reemplazarlos obligatoriamente por una actitud positiva puede ser contraproducente.
Este truco básico puede ayudar a calmar la ansiedad antes de dormir y poco a poco evitar el uso del celular.
WEB
La investigación de Norem sugiere que, para algunas personas, anticipar dificultades no necesariamente empeora el rendimiento. Cuando esa anticipación se utiliza de manera estructurada, puede convertirse en una herramienta para organizar la preparación, reducir la incertidumbre y afrontar mejor una situación que genera ansiedad.