30 de junio de 2026 - 11:48

La psicología afirma que las personas nacidas entre 1945 y 1965 desarrollaron una capacidad única para gestionar sus emociones y priorizar lo importante

La experiencia acumulada y una percepción diferente del tiempo pueden modificar la manera de elegir relaciones y enfrentar conflictos.

Las personas nacidas entre 1945 y 1965 tienen actualmente entre 60 y 81 años. En esta etapa, muchas aseguran que ya no tienen interés en discusiones innecesarias, relaciones desgastantes o problemas que antes ocupaban buena parte de su atención. La psicología encontró explicaciones para ese cambio, aunque no identifica a esa franja generacional como portadora de una capacidad única.

Las investigaciones apuntan principalmente al envejecimiento, la experiencia y la modificación de las prioridades personales.

No es una cualidad automática de una generación

Haber nacido dentro de un período determinado no garantiza una buena gestión emocional. La crianza, la personalidad, la salud, los vínculos, las experiencias traumáticas y las condiciones económicas producen diferencias importantes entre personas de una misma edad.

Por eso, no puede afirmarse que todos los nacidos entre 1945 y 1965 sean más equilibrados que las generaciones posteriores. Lo que aparece en distintos estudios es una tendencia promedio entre adultos de mayor edad, no una regla universal.

La percepción del tiempo cambia las prioridades

Una de las principales explicaciones proviene de la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen y su equipo en la Universidad de Stanford.

La teoría sostiene que, cuando una persona percibe que dispone de mucho tiempo por delante, suele concentrarse en explorar, aprender, ampliar su círculo social y perseguir objetivos futuros. Cuando el horizonte temporal se vuelve más limitado, comienzan a ganar espacio las relaciones cercanas y las experiencias emocionalmente significativas.

La psicología afirma que las personas nacidas entre 1945 y 1965 desarrollaron una capacidad única para gestionar sus emociones y priorizar lo importante (1)

No significa que los adultos mayores abandonen todos sus proyectos. El cambio consiste en seleccionar con mayor cuidado dónde colocar el tiempo y la energía, dos recursos que dejan de sentirse ilimitados.

Elegir mejor los conflictos también regula las emociones

La gestión emocional no ocurre únicamente después de una discusión o una noticia negativa. También puede comenzar antes, mediante la decisión de evitar una situación que probablemente producirá estrés sin ofrecer un beneficio real.

Algunos adultos mayores desarrollan una mayor capacidad para seleccionar ambientes, conversaciones y vínculos. En lugar de intentar modificar cada situación incómoda, reducen el contacto con aquellas que consideran innecesarias.

Esa selección puede explicar por qué parecen reaccionar con mayor calma. No siempre sienten menos, sino que aprendieron a identificar qué problemas merecen una respuesta y cuáles pueden dejarse pasar.

La experiencia permite reconocer patrones

A lo largo de varias décadas, una persona atraviesa pérdidas, cambios laborales, dificultades económicas, conflictos familiares y momentos de incertidumbre. Esa acumulación no elimina el dolor, pero puede ofrecer referencias para interpretar nuevas situaciones.

Un problema que a los 25 años parece definitivo puede reconocerse, décadas después, como una dificultad transitoria. La memoria de otras crisis superadas ayuda a reducir la sensación de que todo contratiempo es irreversible.

Además, la experiencia permite detectar antes determinadas señales: una conversación que no conducirá a nada, una preocupación que está creciendo sin evidencia o un vínculo que repite una dinámica conocida.

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