23 de enero de 2026 - 10:20

La próxima vez que cocines pollo agregá 1/4 de taza de esto a la sartén: siempre funciona

Un ingrediente común, usado en el momento justo, hace que el pollo quede más jugoso y fácil de cocinar.

El ingrediente clave: agua caliente

Agregar ¼ de taza de agua caliente a la sartén mientras cocinás el pollo ayuda a que la carne quede más jugosa, tierna y pareja, incluso en pechugas, que suelen secarse rápido.

El vapor que se genera evita que el pollo pierda humedad y permite que se cocine sin endurecerse.

Este truco funciona tanto para pollo en cubos, bifes de pechuga, supremas enteras o incluso muslos deshuesados.

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Cómo usar el truco paso a paso

  • Sellá el pollo primero, con un poco de aceite, a fuego medio, hasta que esté dorado por ambos lados.

  • Agregá sal, ajo o las especias que uses habitualmente.

  • Sumá ¼ de taza de agua caliente directamente a la sartén.

  • Tapá y bajá el fuego, dejando que se cocine con vapor durante unos minutos.

  • Destapá al final, para que el líquido se evapore y el pollo vuelva a dorarse levemente.

El resultado es un pollo blando, jugoso y fácil de cortar, incluso sin salsas ni marinados previos.

Por qué siempre funciona

El agua caliente:

  • Evita el golpe térmico, que endurece la carne.

  • Genera vapor, que cocina de forma más suave.

  • Ayuda a distribuir mejor el calor dentro del pollo.

  • No tapa el sabor, como sí pueden hacerlo algunas salsas.

Además, permite recuperar un pollo que ya estaba quedando seco, algo clave en la cocina diaria.

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Un consejo extra que suma sabor

Si querés potenciar el resultado, podés reemplazar parte del agua por:

  • Un chorrito de limón al final, no al inicio.

  • Un poco de caldo casero, si tenés.

  • Hierbas frescas, como romero o tomillo, agregadas con el agua.

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