Después de un día bajo el sol, es bastante habitual buscar una crema para aliviar la piel. La clásica Nivea de lata azul suele aparecer entre las primeras opciones porque deja una sensación de hidratación y suavidad. Sin embargo, cuando existe una verdadera quemadura solar, su función es bastante más limitada.
Vicente Calduch, farmacéutico y director ejecutivo de Laboratorios Calduch, marca una diferencia importante que puede cambiar la forma de utilizar este producto. "La crema Nivea del envase azul no debe considerarse una crema reparadora para quemaduras solares, sino una crema hidratante para después de la exposición al sol".
La propia textura de la crema puede hacer que la piel se sienta más protegida y flexible.
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Qué hace la clásica crema Nivea de lata azul en el cuerpo
La Nivea Creme tradicional tiene una textura espesa y nutritiva que ayuda principalmente a mantener la hidratación de la piel. Su fórmula contiene sustancias con acción emoliente y oclusiva, entre ellas Paraffinum Liquidum y Cera Microcristallina, además de ingredientes como la glicerina y el pantenol.
- En términos sencillos, estos componentes ayudan a que la piel pierda menos agua y se sienta más suave. La glicerina tiene capacidad para atraer y retener humedad en la capa superficial de la piel, mientras que los componentes emolientes ayudan a mejorar la sensación de sequedad y tirantez.
- Por eso puede resultar útil después de una exposición al sol cuando la piel simplemente está seca o necesita recuperar confort. Es una situación muy diferente a tener una quemadura.
- La confusión aparece porque una piel que estuvo muchas horas expuesta al sol puede sentirse tirante, caliente o seca, y la crema puede generar una sensación agradable al aplicarla. Pero esa sensación no significa que esté tratando el daño producido por la radiación ultravioleta.
La propia textura de la crema puede hacer que la piel se sienta más protegida y flexible. Esto explica parte de su popularidad como producto hidratante, pero no convierte automáticamente a la fórmula en un tratamiento específico para una quemadura solar.
Conocer esa diferencia puede evitar que un producto cotidiano se utilice para una situación para la que no fue diseñado.
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Qué hacer cuando la piel está roja, caliente o duele
Una quemadura solar puede presentar diferentes grados de intensidad. El enrojecimiento, el calor y el dolor al tocar la zona son señales de que la piel sufrió una agresión que va más allá de una simple falta de hidratación.
- En ese escenario, la Nivea azul no debería utilizarse como sustituto de un producto formulado específicamente para aliviar una quemadura. Calduch señala justamente esta diferencia al explicar que la crema no contiene activos destinados a reparar de manera específica el daño producido por los rayos UV.
- Además, hay otro aspecto que conviene tener presente. La crema Nivea tradicional contiene perfume y componentes que pueden resultar poco apropiados para una piel especialmente irritada o sensible. En el listado de ingredientes aparece, entre otros, el limonene.
Por eso, ante una piel roja y dolorida después de una exposición solar, puede ser más conveniente recurrir a un producto calmante para después del sol y, especialmente si la reacción es importante, consultar con un profesional sanitario.
La diferencia que conviene recordar antes de usarla
La clásica lata azul puede tener un lugar dentro del cuidado de la piel después del sol, pero no debería confundirse con una crema específica para tratar quemaduras. Su función principal es aportar hidratación, suavizar la piel y ayudar a disminuir la sensación de sequedad.
La distinción parece pequeña, pero es importante. Una cosa es intentar recuperar la comodidad de una piel seca después de la exposición y otra muy distinta tratar una piel que sufrió una quemadura.
La Nivea azul no tiene por qué desaparecer de la rutina después de un día de sol, pero sí hay que utilizarla para lo que definitivamente está pensada. Hidratar una piel seca no es lo mismo que tratar una quemadura solar.