La limpieza del fondo de la pileta es una tarea clave para preservar la calidad del agua, ya que sostiene la higiene del espacio y evita que la suciedad se acumule sin control. Este tipo de mantenimiento exige una mirada constante sobre el entorno y sobre los elementos que entran en contacto con el agua.
Una pileta sin control rápido acumula tierra, cabellos, restos de protector solar y sedimentos que terminan afectando el filtrado. En los períodos previos al verano, resulta habitual que el fondo muestre manchas calcáreas o de color verde si el tratamiento químico quedó desfasado. Por eso, cada estación demanda una rutina adaptada a la frecuencia de uso y al nivel de exposición ambiental de cada instalación.
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El paso a paso para cuidar la limpieza de tu pileta
- Retiro inicial de residuos: con una red de fondo, que permite levantar hojas, ramas, insectos y cualquier elemento que pueda obstruir el sistema de aspiración. Este paso despeja la superficie inferior y evita que los restos más grandes pasen al circuito de filtrado.
- Cepillado manual de paredes y suelo: la fricción del cepillo afloja tierra compactada, restos de protector solar adheridos, polvo acumulado y pequeñas formaciones de algas que no se eliminan solo con el paso del limpiafondos. Esta acción mejora la eficacia de la aspiración posterior.
- Aspiración con limpiafondos manual: conectado a la manguera y manejado con movimientos lentos y continuos sobre toda la superficie. La velocidad controlada impide levantar partículas que luego vuelven a depositarse y asegura que cada tramo del fondo quede correctamente cubierto.
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- Limpieza con limpiafondos automático: opera con un sistema programable capaz de recorrer la piscina sin intervención directa. Estos equipos aspiran, remueven partículas y mantienen el fondo en condiciones estables cuando se los utiliza de manera periódica.
- Revisión y lavado de los filtros: acá se acumulan los restos retenidos durante el proceso. Un filtro saturado reduce la calidad del agua y baja la eficiencia del sistema, por lo que el lavado después de cada limpieza resulta imprescindible.
- Control y ajuste de los niveles de pH: se cuidan los niveles de cloro para restablecer el equilibrio químico del agua. Este paso impide la proliferación de microorganismos, previene manchas calcáreas y sostiene la transparencia general del vaso tras la eliminación física de residuos.