25 de noviembre de 2025 - 16:49

Infalible: cuidá la limpieza de tu pileta con este truco que es furor en todos los hogares

Poder limpiar la pileta durante el verano no tiene por qué ser un proceso complicado. Con este sencillo método lo podés lograr.

La limpieza del fondo de la pileta es una tarea clave para preservar la calidad del agua, ya que sostiene la higiene del espacio y evita que la suciedad se acumule sin control. Este tipo de mantenimiento exige una mirada constante sobre el entorno y sobre los elementos que entran en contacto con el agua.

Una pileta sin control rápido acumula tierra, cabellos, restos de protector solar y sedimentos que terminan afectando el filtrado. En los períodos previos al verano, resulta habitual que el fondo muestre manchas calcáreas o de color verde si el tratamiento químico quedó desfasado. Por eso, cada estación demanda una rutina adaptada a la frecuencia de uso y al nivel de exposición ambiental de cada instalación.

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El paso a paso para cuidar la limpieza de tu pileta

- Retiro inicial de residuos: con una red de fondo, que permite levantar hojas, ramas, insectos y cualquier elemento que pueda obstruir el sistema de aspiración. Este paso despeja la superficie inferior y evita que los restos más grandes pasen al circuito de filtrado.

- Cepillado manual de paredes y suelo: la fricción del cepillo afloja tierra compactada, restos de protector solar adheridos, polvo acumulado y pequeñas formaciones de algas que no se eliminan solo con el paso del limpiafondos. Esta acción mejora la eficacia de la aspiración posterior.

- Aspiración con limpiafondos manual: conectado a la manguera y manejado con movimientos lentos y continuos sobre toda la superficie. La velocidad controlada impide levantar partículas que luego vuelven a depositarse y asegura que cada tramo del fondo quede correctamente cubierto.

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- Limpieza con limpiafondos automático: opera con un sistema programable capaz de recorrer la piscina sin intervención directa. Estos equipos aspiran, remueven partículas y mantienen el fondo en condiciones estables cuando se los utiliza de manera periódica.

- Revisión y lavado de los filtros: acá se acumulan los restos retenidos durante el proceso. Un filtro saturado reduce la calidad del agua y baja la eficiencia del sistema, por lo que el lavado después de cada limpieza resulta imprescindible.

- Control y ajuste de los niveles de pH: se cuidan los niveles de cloro para restablecer el equilibrio químico del agua. Este paso impide la proliferación de microorganismos, previene manchas calcáreas y sostiene la transparencia general del vaso tras la eliminación física de residuos.

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