6 de enero de 2026 - 13:01

Hallazgo de la NASA que podría confirmar qué es la materia oscura en la Vía Láctea

El análisis de datos de uno de los observatorios de la NASA detectó señales de rayos gamma que coinciden con la aniquilación de partículas oscuras.

Durante casi un siglo, la materia oscura fue el gran "fantasma" del cosmos: sabíamos que estaba ahí por cómo movía a las estrellas, pero nunca la habíamos visto. Ese muro parece haber caído gracias a un nuevo análisis del Telescopio Fermi de la NASA, que detectó un patrón de energía inédito en el centro de nuestra galaxia.

Este rastro consiste en rayos gamma con una energía de 20 gigaelectronvoltios, una cifra que coincide exactamente con lo que la ciencia esperaba de la colisión de partículas oscuras. De confirmarse, estaríamos ante la primera prueba directa de la sustancia que forma el 27% del universo.

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La NASA detectó una huella de energía en el corazón de la galaxia

Los investigadores creen que esta señal proviene de partículas llamadas WIMP, que serían unas 500 veces más pesadas que un protón. Al chocar entre sí en zonas de alta densidad, como el centro de la Vía Láctea, estas partículas se aniquilarían liberando el destello de luz detectado.

Además, un reciente estudio internacional logró medir con una precisión del 6% la densidad de esta materia en nuestra vecindad solar, fijándola en 0,43 GeV/cm3. Este dato es fundamental porque la materia oscura actúa como el "andamiaje" invisible que evita que la galaxia se desarme.

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La forma real: un halo "achatado" y enigmático

Pero las sorpresas no terminan ahí. Datos de los satélites Gaia y LAMOST revelaron que el halo de materia oscura que nos rodea no es una esfera perfecta, sino que está "ligeramente achatado". Esta forma peculiar es la única que explica cómo oscila el disco de estrellas de la Vía Láctea.

A esto se suma el debate sobre el peso real de nuestro hogar espacial. Mientras que el telescopio Hubble estima que la galaxia pesa 1,5 billones de masas solares, nuevos datos del Gaia sugieren que podría ser mucho más liviana de lo pensado, lo que obligaría a repensar cuánta materia oscura realmente nos rodea.

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