La parrilla siempre queda cubierta de grasa, restos de carne y suciedad después del asado. Un error constante es dejarla sucia hasta nuevo uso. Un método casero consiste en aprovechar el calor residual y frotar las rejillas con media cebolla. La técnica es sencilla y puede ayudar a desprender parte de los residuos.
El momento también importa. Cuando el metal todavía conserva temperatura, la grasa no está tan endurecida como después de varias horas. Al pasar la cebolla por las barras, se combina la humedad de la verdura con la fricción y el calor, lo que facilita retirar la suciedad acumulada.
Por qué conviene limpiar la parrilla cuando todavía está caliente
Después de retirar la comida, las rejillas conservan parte del calor de las brasas. Esa temperatura ayuda a mantener blandos los restos de grasa y proteínas que quedaron adheridos al metal.
Con el paso del tiempo, esos residuos se enfrían y pueden endurecerse hasta formar una capa mucho más difícil de retirar. Por eso, limpiar la parrilla poco después de terminar de cocinar puede ahorrar esfuerzo en comparación con dejar la tarea para el día siguiente.
El calor también provoca una expansión del metal
En las barras de hierro o acero inoxidable, esta dilatación puede favorecer que la costra acumulada pierda adherencia y resulte más sencilla de desprender mediante fricción.
- La cebolla aporta otro elemento al procedimiento: agua y compuestos naturales presentes en sus tejidos. Al cortarla, la pulpa queda expuesta y puede utilizarse como una superficie húmeda para frotar las barras.
- Para hacerlo de manera segura, nunca hay que sostener la cebolla directamente con la mano sobre una parrilla caliente. Una opción es pinchar la mitad con un tenedor largo o sujetarla con unas pinzas resistentes al calor.
- El lado cortado debe apoyarse sobre las rejillas y desplazarse de un lado a otro. El calor, la humedad de la cebolla y la fricción ayudan a aflojar los residuos que quedaron después de cocinar.
Cómo usar una cebolla para limpiar las rejillas
El procedimiento comienza con una cebolla grande cortada por la mitad a lo largo. Una de las mitades se puede sujetar con un tenedor largo de parrilla o con unas pinzas para evitar acercar las manos al metal caliente.
Antes de pasar la cebolla, es posible retirar los trozos de comida más grandes con un cepillo apropiado. Si se utiliza uno de cerdas metálicas, debe revisarse cuidadosamente para comprobar que no esté perdiendo filamentos.
- Una vez preparada la cebolla, hay que apoyar la cara cortada sobre las rejillas y frotar las distintas barras mientras todavía conservan calor. La humedad de la verdura se libera durante el contacto y ayuda a trabajar sobre los restos adheridos.
- El movimiento debe cubrir toda la superficie que estuvo en contacto con los alimentos. Puede repetirse varias veces en las zonas donde haya mayor acumulación de grasa.
- Este procedimiento puede realizarse en menos de 3 minutos, aunque el tiempo dependerá del estado de la parrilla y de la cantidad de residuos acumulados.
- Una vez terminada la limpieza, conviene revisar visualmente las rejillas antes de volver a cocinar. Si se utilizó un cepillo de cerdas metálicas, esta comprobación es especialmente importante.
Por eso, la combinación más práctica consiste en limpiar poco después de cocinar, utilizar la cebolla con una herramienta que permita mantener las manos alejadas del calor y revisar las rejillas antes del siguiente uso.