La torta invertida de ananá ocupa un lugar especial entre los recuerdos de Damián Betular. Antes de su carrera como pastelero y de su popularidad en televisión, el sabor de esta preparación ya estaba presente en la cocina familiar, asociado a los postres que hacía su madre.
En entrevistas, Betular recordó aquella combinación de bizcochuelo, rodajas de ananá, caramelo y almíbar de la lata. El recuerdo ayuda a entender por qué una torta sencilla puede tener tanto valor afectivo. Para prepararla en casa no hace falta dominar técnicas profesionales, aunque sí prestar atención al caramelo y al momento de desmoldarla.
Qué ingredientes necesitás para una torta familiar
Para un molde redondo de 22 a 24 centímetros se usan seis a ocho rodajas de ananá en conserva, bien escurridas; 120 gramos de azúcar y dos cucharadas de agua para el caramelo; tres huevos; 140 gramos de azúcar para la masa; 80 gramos de manteca derretida; 180 gramos de harina leudante y 100 mililitros de leche.
También se puede reservar un poco del almíbar del ananá para humedecer la torta una vez terminada, sin excederse. La preparación que sigue es una versión hogareña inspirada en ese postre familiar: no pretende reproducir palabra por palabra una receta publicada por Betular en sus libros.
Cómo hacer la torta invertida de ananá, paso a paso
1. Prepará el caramelo. Calentá los 120 gramos de azúcar con el agua a fuego medio, sin revolver bruscamente, hasta obtener un color dorado. Volcalo con cuidado en la base del molde y distribuí las rodajas de ananá antes de que se enfríe. El caramelo caliente puede provocar quemaduras.
2. Batí la masa. En otro recipiente, batí los huevos con los 140 gramos de azúcar hasta que la mezcla se vea más clara. Sumá la manteca apenas tibia y, de manera alternada, la harina leudante y la leche. Mezclá suavemente hasta que no queden grumos grandes.
3. Horneá. Verté la preparación sobre la fruta sin moverla. Llevá al horno precalentado a 180 °C durante 35 a 45 minutos, según el molde. Comprobá la cocción introduciendo un palillo en el centro: debe salir sin mezcla cruda adherida.
4. Desmoldá tibia. Esperá entre cinco y diez minutos después de sacarla del horno. Pasá un cuchillo por los bordes, apoyá un plato amplio y dala vuelta con cuidado. Si se deja enfriar por completo, el caramelo puede endurecerse y dificultar el desmolde.
El detalle que mejora la textura
Una vez dada vuelta, se pueden repartir dos o tres cucharadas del almíbar reservado para mantener el bizcochuelo húmedo. No hace falta empaparlo: demasiado líquido puede volver pesada la miga y afectar su estructura.
La combinación de fruta, caramelo y masa esponjosa explica por qué esta torta sobrevivió a distintas modas de la pastelería. También permite recuperar en una cocina cotidiana el tipo de postre que Betular asocia con sus primeros recuerdos familiares.