Algunas personas viven preocupadas cada minuto que pasa por vivir cada vez más años. Pero lo más importante no es eso: se trata de vivir con una buena calidad de vida mientras se está en la Tierra. Porque, como bien dice el refrán, "lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años".
Aunque se podría pensar que la clave de esta vitalidad prolongada está en la genética, la realidad es que se basa en un estilo de vida que promueve la salud física, mental y emocional. Y ahí es donde el investigador Dan Buettner, explorador de National Geographic, identificó patrones muy concretos después de estudiar durante más de dos décadas a las poblaciones más longevas del mundo.
Qué dice Buettner sobre el ejercicio
"Nos han vendido la idea de que hacer yoga, pilates, CrossFit o ir al gimnasio es la receta para conseguir un cuerpo más saludable. Pero en las zonas azules, donde hay una esperanza de vida diez años mayor que en el resto del mundo, la gente nunca va al gimnasio", relató Buettner.
En sus propias palabras, publicadas en distintas entrevistas: "las personas más longevas del mundo no levantan pesas, no corren maratones ni se anotan en gimnasios. En cambio, viven en ambientes que constantemente las empujan a moverse sin pensarlo. Cultivan sus propios jardines y no tienen comodidades mecánicas para las tareas de la casa y el patio. Y caminan todos los días. Casi en todas partes."
¿Y qué hacen, entonces?
Simplemente caminan, en promedio unas dos horas al día, repartidas en distintos momentos de la jornada. Ese movimiento constante, más que cualquier rutina de entrenamiento estructurado, parece ser el ejercicio antiinflamatorio que sostiene sus cuerpos pasados los 50 años, e incluso más allá de los 100.
Las "zonas azules": dónde se estudió este fenómeno
El término "zonas azules" fue acuñado por el propio Buettner para referirse a cinco regiones del mundo donde la gente vive más tiempo y sobre todo, llega a edades muy avanzadas con buena salud: Okinawa, en Japón; Loma Linda, en California; Cerdeña, en Italia; la península de Nicoya, en Costa Rica; e Icaria, en Grecia. Las personas que viven en estas zonas azules, en general, viven más, son más felices y tienen tasas más bajas de enfermedades crónicas.
Un equipo de investigadores y demógrafos encontró que las cinco zonas azules comparten nueve hábitos de estilo de vida específicos, conocidos como los "Power 9".
- Uno de esos nueve puntos es, justamente, la forma en que se mueven. "La gente de las zonas azules no está tratando conscientemente de vivir muchos años; en cambio, su longevidad es producto de su entorno", explica Buettner, quien hoy colabora con gobiernos, organizaciones comunitarias y ciudadanos en más de 75 zonas de Estados Unidos para modificar políticas públicas relacionadas con cómo se diseñan las ciudades y los espacios cotidianos.
"Moverse naturalmente": el principio detrás del hábito
Uno de los Power 9 se llama "move naturally" o "moverse naturalmente" y hace referencia a integrar la actividad física en la rutina diaria (jardinería, tareas domésticas, caminar) en lugar de ir al gimnasio o correr maratones. La gente se mantiene activa incorporando actividades físicas a su vida cotidiana: caminar hasta la casa de un amigo, cultivar la huerta, hacer trabajo manual.
"La gente incorpora movimientos naturales como caminar, hacer jardinería y trabajo manual", explicó Buettner en una entrevista reciente. Ese movimiento natural ayuda a mantener la salud cardiovascular, la fuerza muscular, la flexibilidad y el bienestar mental y reduce el riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares y la inflamación crónica.
Como se sabe, salir a caminar es una actividad física que ayuda a controlar el peso, fortalece músculos, huesos y reduce de manera significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. La investigación de Buettner en las zonas azules no descubrió ningún secreto complejo: encontró que la constancia de un movimiento simple, sostenido durante toda una vida, puede pesar más que cualquier rutina intensa de gimnasio.