7 de agosto de 2026 - 22:00

Estar junto a perros podría ayudar a ralentizar el envejecimiento celular: qué dice la ciencia sobre sus efectos en el organismo

La convivencia y el contacto frecuente con perros podrían estar relacionados con procesos biológicos vinculados al envejecimiento.

La relación entre las personas y los perros suele asociarse con compañía, bienestar emocional y actividad física. Sin embargo, algunas investigaciones están empezando a explorar una cuestión mucho más profunda: si la interacción habitual con estos animales también puede producir cambios medibles en el organismo relacionados con el envejecimiento celular.

Una investigación publicada en Behavioral Sciences encontró un resultado especialmente llamativo. Mujeres veteranas con trastorno de estrés postraumático que participaron durante ocho semanas en el entrenamiento de perros mostraron un aumento en la longitud de sus telómeros, una característica que podría estar relacionada con una menor velocidad de envejecimiento celular.

El resultado es interesante, pero requiere una precisión importante: el estudio no demostró que estar con perros ralentice el envejecimiento en todas las personas. La investigación se realizó exclusivamente con mujeres veteranas diagnosticadas con TEPT.

Los telómeros: una de las claves del envejecimiento celular

Para comprender el hallazgo hay que observar los telómeros.

Estas estructuras se encuentran en los extremos de los cromosomas y funcionan como una especie de protección para el material genético. Con cada división celular, los telómeros tienden a acortarse y su longitud se ha utilizado como uno de los indicadores relacionados con el envejecimiento celular. El estrés crónico también se ha relacionado con un mayor acortamiento de los telómeros.

Identificarlas es una solución para que las mascotas no sufran problemas de salud.

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Por eso, cualquier intervención capaz de modificar factores asociados al estrés podría tener potencial para influir indirectamente en este proceso. En este contexto, los perros ofrecen una posibilidad particularmente interesante porque su relación con los seres humanos combina varios factores que pueden afectar al bienestar: interacción social, actividad física, contacto afectivo, rutinas y compañía.

Qué descubrieron las investigadoras al trabajar con perros

Científicas de la Universidad Atlántica de Florida, la Universidad de Maryland y la organización Warrior Canine Connection estudiaron a 28 mujeres veteranas diagnosticadas con TEPT.

Las participantes fueron divididas en dos grupos.

Uno de ellos entrenó perros de servicio durante ocho semanas. El otro grupo observó videos de entrenamiento, pero no tuvo contacto directo con los animales. Cada semana se realizó una sesión de una hora.

Para determinar si se producían cambios durante el proceso, las investigadoras tomaron muestras de saliva al comienzo, a mitad y al final del programa. También analizaron la variabilidad de la frecuencia cardíaca y utilizaron cuestionarios para evaluar ansiedad, estrés y síntomas relacionados con el TEPT.

El indicador que más llamó la atención fue la longitud de los telómeros.

Los perros mestizos necesitan los mismos cuidados que los perros de raza.

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Las mujeres que entrenaron perros mostraron cambios en sus telómeros

Al finalizar las ocho semanas, las participantes que habían trabajado directamente con los perros mostraron un aumento en la longitud de sus telómeros.

En el grupo que únicamente observó videos, en cambio, se produjo una disminución.

El efecto fue particularmente marcado entre las participantes que habían estado expuestas al combate, quienes presentaron un mayor aumento de la longitud de los telómeros después del programa.

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