Lo que comenzó como una solución para mejorar la alimentación del ganado terminó convirtiéndose en un problema ambiental de gran magnitud. El pasto Guinea (Megathyrsus maximus), una especie originaria de África, fue llevado a Hawái en 1883 para abastecer a la creciente industria ganadera y hoy es considerado una de las malezas invasoras de mayor riesgo en las islas.
Su crecimiento acelerado, la enorme cantidad de semillas que produce y su capacidad para rebrotar después del fuego la transformaron en un factor que contribuye a la propagación de los incendios forestales.
De cultivo forrajero a especie invasora
El pasto Guinea fue introducido deliberadamente durante el siglo XIX porque ofrecía exactamente lo que buscaban los productores: abundante biomasa, rápido crecimiento y un excelente rendimiento como alimento para el ganado.
Los registros históricos indican que su primera plantación exitosa ocurrió en Ka, en la isla de Hawái, y que para 1901 ya era ampliamente utilizado por establecimientos ganaderos y tambos de todo el archipiélago.
Sin embargo, con el paso de las décadas la planta escapó de los campos cultivados y comenzó a establecerse en ambientes naturales, donde se expandió sin control.
Una planta de hasta 2,7 metros de altura
Una de las razones de su éxito es su extraordinaria capacidad de reproducción.
El pasto Guinea puede alcanzar 2,7 metros de altura, formar matas muy densas y desarrollar hojas de casi un metro de largo. Además, cada planta puede producir hasta 9.000 semillas, que se dispersan tanto por el viento como a través de los animales.
Actualmente, la especie está naturalizada en todas las islas principales de Hawái y crece desde el nivel del mar hasta unos 850 metros de altitud.
Por qué aumenta el riesgo de incendios
El principal problema no es solamente que desplace a la vegetación nativa, sino que modifica la forma en que el fuego avanza por el paisaje.
Cuando el pasto Guinea crece en terrenos sin manejo, forma grandes extensiones de vegetación seca que funcionan como combustible durante los períodos de sequía. Después de un incendio, la planta rebrota con rapidez y coloniza las áreas quemadas antes que muchas especies autóctonas.
Por ese motivo, el Consejo de Especies Invasoras de Hawái le asigna una puntuación de 0,89 en su índice de riesgo de incendios, una de las más altas para una maleza presente en el estado.