11 de septiembre de 2026 - 16:30

En 1883, Hawái introdujo con éxito el pasto Guinea africano como alimento para el ganado: 143 años después, la hierba puede producir 9.000 semillas por planta

El pasto Guinea fue introducido en Hawái a fines del siglo XIX por su valor como forraje, pero su expansión lo convirtió en una especie preocupante en la isla.

Su crecimiento acelerado, la enorme cantidad de semillas que produce y su capacidad para rebrotar después del fuego la transformaron en un factor que contribuye a la propagación de los incendios forestales.

De cultivo forrajero a especie invasora

El pasto Guinea fue introducido deliberadamente durante el siglo XIX porque ofrecía exactamente lo que buscaban los productores: abundante biomasa, rápido crecimiento y un excelente rendimiento como alimento para el ganado.

Los registros históricos indican que su primera plantación exitosa ocurrió en Ka, en la isla de Hawái, y que para 1901 ya era ampliamente utilizado por establecimientos ganaderos y tambos de todo el archipiélago.

Sin embargo, con el paso de las décadas la planta escapó de los campos cultivados y comenzó a establecerse en ambientes naturales, donde se expandió sin control.

Una planta de hasta 2,7 metros de altura

Una de las razones de su éxito es su extraordinaria capacidad de reproducción.

El pasto Guinea puede alcanzar 2,7 metros de altura, formar matas muy densas y desarrollar hojas de casi un metro de largo. Además, cada planta puede producir hasta 9.000 semillas, que se dispersan tanto por el viento como a través de los animales.

Actualmente, la especie está naturalizada en todas las islas principales de Hawái y crece desde el nivel del mar hasta unos 850 metros de altitud.

Por qué aumenta el riesgo de incendios

El principal problema no es solamente que desplace a la vegetación nativa, sino que modifica la forma en que el fuego avanza por el paisaje.

Cuando el pasto Guinea crece en terrenos sin manejo, forma grandes extensiones de vegetación seca que funcionan como combustible durante los períodos de sequía. Después de un incendio, la planta rebrota con rapidez y coloniza las áreas quemadas antes que muchas especies autóctonas.

Por ese motivo, el Consejo de Especies Invasoras de Hawái le asigna una puntuación de 0,89 en su índice de riesgo de incendios, una de las más altas para una maleza presente en el estado.

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