8 de septiembre de 2026 - 19:30

Dr. Óscar Castro Reino, dentista: "Mejorar la salud bucal no solo contribuye a prevenir enfermedades físicas, también desempeña un papel en el bienestar psicológico"

La conexión entre la salud bucal y la mente funciona en ambas direcciones: los trastornos psicológicos pueden aumentar el riesgo de problemas dentales.

Durante mucho tiempo, la salud mental y la salud bucal fueron consideradas áreas independientes. Sin embargo, cada vez existe más evidencia sobre la estrecha relación entre ambas. Los problemas psicológicos pueden dificultar el cuidado de los dientes, mientras que determinadas afecciones bucales pueden repercutir en el estado de ánimo, la autoestima y las relaciones sociales.

El Consejo General de Dentistas impulsó en España la campaña “Salud oral y salud mental” para visibilizar esta conexión y promover una atención que contemple ambas dimensiones.

Cómo los problemas de salud mental pueden afectar a los dientes

Según los datos difundidos por el Consejo General de Dentistas, los adultos con problemas de salud mental presentan un 25% más de caries que la población general y cerca de la mitad padece enfermedad periodontal. Además, dos de cada tres han experimentado dolor dental durante el último año y más de un tercio presenta caries sin tratar.

Fobia dental

El miedo intenso a acudir al dentista puede provocar que una persona evite durante largos períodos las revisiones y tratamientos. Como consecuencia, las caries y otras enfermedades pueden avanzar sin recibir atención.

Trastorno obsesivo-compulsivo

En algunas personas con TOC, el cepillado puede convertirse en una conducta excesiva o demasiado agresiva, capaz de dañar las encías. También puede aparecer bruxismo, que consiste en apretar o rechinar los dientes y puede provocar un desgaste progresivo del esmalte.

Trastornos de la conducta alimentaria

La anorexia, la bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria pueden afectar la salud bucal de distintas maneras. Los vómitos repetidos exponen los dientes al ácido gástrico, mientras que una alimentación deficiente puede favorecer problemas dentales y periodontales.

Medicamentos y sequedad bucal

Algunos tratamientos utilizados para problemas de salud mental pueden reducir la producción de saliva. La sequedad bucal disminuye una de las defensas naturales de la boca y puede aumentar el riesgo de caries y enfermedades de las encías.

La depresión y la ansiedad también pueden dificultar la higiene

No siempre existe una causa directamente relacionada con los dientes. Durante un episodio de depresión o ansiedad, actividades cotidianas como cepillarse los dientes, mantener una rutina de higiene o solicitar una consulta odontológica pueden convertirse en tareas difíciles.

Esto no necesariamente responde a una falta de voluntad. Los propios síntomas de estos trastornos pueden reducir la energía, la motivación y la capacidad para mantener rutinas de autocuidado.

Una mala salud bucal también puede afectar la salud mental

La relación funciona en sentido contrario. El dolor dental, las enfermedades de las encías, el mal aliento y la pérdida de piezas pueden tener consecuencias psicológicas y sociales.

Entre los principales efectos se encuentran:

  • Dolor dental persistente: puede convertirse en una fuente continua de estrés y afectar el estado de ánimo.
  • Problemas para dormir: el bruxismo y el dolor de muelas pueden alterar el descanso y aumentar la irritabilidad.
  • Pérdida de dientes: puede generar inseguridad y afectar la autoestima.
  • Problemas con la apariencia de la sonrisa: algunas personas pueden sentir vergüenza y evitar situaciones sociales.

También se investiga la posible relación entre la inflamación crónica provocada por determinadas infecciones bucales y trastornos como la depresión. Sin embargo, esta conexión todavía requiere más investigación y no permite establecer por sí sola una relación causal.

La boca puede convertirse en una señal de alerta

Algunos cambios en la salud bucal pueden servir como indicios de problemas que van más allá de los dientes. Una erosión del esmalte sin una explicación odontológica evidente, por ejemplo, puede llevar a investigar la posibilidad de un trastorno de la conducta alimentaria.

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