¿Te pasó alguna vez de terminar de almorzar y, media hora después, sentir unas ganas irresistibles de comer algo dulce? No siempre es hambre. En nuestro organismo funcionan dos sistemas al mismo tiempo. Uno regula la necesidad biológica de alimentarnos y el otro está relacionado con el placer y los estímulos que nos rodean. Existe un truco que lo regula.
Esta dieta detox debe aplicarse durante los días posteriores a las fiestas.
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En un contexto donde la comida está presente todo el tiempo, ese sistema de recompensa puede volverse más fuerte que las señales naturales de saciedad.
El truco de los 5 a 10 minutos para frenar un antojo
El truco que propone Bauer es sencillo.
Hacer una pausa antes de comer.
En lugar de buscar automáticamente una golosina o un snack, recomienda esperar entre cinco y diez minutos. Durante ese tiempo, el antojo suele alcanzar su punto máximo y luego disminuir de manera natural.
La clave no es resistirse por obligación, sino aprovechar esos minutos para preguntarse qué está pasando realmente.
Algunas preguntas útiles son:
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¿Tengo hambre o estoy aburrido?
¿Estoy estresado o ansioso?
¿Dormí poco y estoy cansado?
¿Busco comida porque necesito un momento de descanso?
Identificar la emoción detrás del impulso suele reducir su intensidad y permite tomar una decisión más consciente.
Es indispensable incorporar una dieta equilibrada con mayor aporte proteico.
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Qué pasa en el cerebro cuando aparecen los antojos
Los alimentos ultraprocesados, especialmente los ricos en azúcar, grasas y sodio, estimulan la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y la recompensa.
Por eso muchas personas recurren a este tipo de comidas cuando están desanimadas o bajo presión. El problema es que el cerebro aprende esa asociación y tiende a repetirla cada vez que aparece la misma emoción, creando un hábito difícil de romper.
Es un alimento nutritivo que comienza a ser tendencia en una dieta equilibrada.
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Pausar no significa prohibirte comer
Esperar unos minutos no implica ignorar el hambre ni eliminar alimentos de la dieta. Si después de la pausa seguís teniendo hambre, lo más probable es que tu cuerpo realmente necesite energía.
La diferencia es que ese pequeño intervalo te permite elegir con mayor claridad si querés comer por una necesidad física o por una emoción pasajera.
Incorporar esta selección de alimentos altos en proteína a tu dieta puede ser muy beneficioso para tu salud.
Incorporar una pausa de apenas 5 o 10 minutos puede ser suficiente para recuperar el control sobre decisiones alimentarias cotidianas y responder mejor a lo que el cuerpo realmente necesita.