Muchos propietarios buscan embellecer su jardín plantando un árbol frutal sin conocer los riesgos estructurales que algunas especies representan. La higuera, a pesar de sus dulces frutos y sombra fresca, es señalada por los especialistas como una de las plantas más peligrosas para los cimientos y las instalaciones subterráneas debido a sus raíces.
Plantar una higuera cerca de una construcción puede parecer una buena idea para obtener sombra, pero esconde una amenaza para la propiedad. El problema principal reside en su sistema radicular, que es extremadamente invasivo y posee una capacidad de crecimiento sorprendente cuando detecta fuentes de humedad.
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Las raíces de la higuera están programadas biológicamente para buscar agua de forma constante. Este instinto las lleva a penetrar incluso las grietas más pequeñas en el concreto o a introducirse debajo de las bases de la vivienda. Una vez allí, el crecimiento de la madera ejerce una presión mecánica que puede terminar agrietando los cimientos.
Cómo actúa la higera cerca de instalaciones de agua y cloacas
Más allá de la estructura sólida de la casa, la infraestructura de servicios es la más vulnerable. Las raíces de este árbol tienen una atracción particular por las cañerías de agua y los sistemas de alcantarillado. Son capaces de envolverse alrededor de los tubos hasta estrangularlos o, en casos más graves, perforar los materiales para acceder directamente al líquido.
La cantidad de agua que una higuera puede procesar explica por qué sus raíces son tan agresivas. Se estima que un ejemplar de diez años puede llegar a consumir hasta 500 litros de agua por día durante los meses de verano. Este alto requerimiento hídrico obliga a la planta a expandirse mucho más allá de lo que se ve en la superficie, buscando cualquier filtración subterránea disponible.
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Dónde plantar este árbol para evitar daños
Por este motivo, los especialistas en paisajismo y construcción recomiendan mantener una distancia prudencial. La regla general indica que nunca se debe plantar una higuera a menos de cinco metros de cualquier estructura habitable o instalación de servicios. Sin embargo, para muchos expertos en mantenimiento de viviendas, la recomendación es ser aún más cautelosos: cuanto más lejos del hogar se encuentre el ejemplar, menores serán las probabilidades de enfrentar reparaciones costosas en el futuro.