El perejil fresco suele marchitarse, oscurecerse o volverse pegajoso pocos días después de comprarlo. Ante ese problema, muchas personas lo pican y lo llevan directamente al freezer, aunque ese método no siempre resulta conveniente. La congelación permite conservarlo para salsas, sopas y guisos, pero al descongelarse las hojas pierden firmeza y pueden quedar blandas.
Para utilizarlas en ensaladas, aderezos o como terminación de un plato, conviene mantener el color y la textura originales en la heladera.
Una alternativa consiste en preparar pequeños paquetes con papel absorbente y papel aluminio. El método puede extender la vida útil durante alrededor de una semana y, en algunos casos, más, aunque depende de la frescura inicial y de la temperatura del refrigerador.
El papel aluminio no debe tocar un perejil mojado
El principal enemigo no es solamente el aire, sino el exceso de agua. Si el perejil se guarda empapado dentro de un envoltorio cerrado, la humedad favorece el deterioro, el mal olor y la aparición de zonas viscosas.
Por eso, existen dos opciones:
- Guardarlo sin lavar y limpiarlo justo antes de usarlo.
- Lavarlo previamente, pero secarlo de manera completa con un repasador limpio, papel absorbente o centrifugadora de verduras.
Las hojas deben sentirse frescas, pero no presentar gotas visibles. También conviene retirar las ramas amarillas, dañadas o demasiado blandas antes de armar los paquetes.
Cómo preparar los paquetes paso a paso
- Revisar el manojo y descartar las partes deterioradas.
- Separar el perejil en porciones pequeñas, equivalentes a la cantidad que se utilizará en una o dos comidas.
- Extender una hoja de papel de cocina. Si el perejil no fue lavado y está muy seco, humedecer apenas el papel y escurrirlo. No debe quedar empapado.
- Colocar las ramas en el centro y envolverlas sin apretar. Las hojas necesitan conservar su forma y algo de espacio.
- Cortar un rectángulo de papel aluminio y colocar encima el paquete de papel absorbente.
- Doblar los laterales y cerrar los extremos, formando un sobre firme pero no comprimido.
- Guardar los paquetes en el cajón de frutas y verduras o en una zona con temperatura estable.
- Abrir únicamente la porción que se utilizará, para evitar exponer todo el manojo cada vez.
El aluminio funciona como una capa exterior que reduce el contacto con la luz y las corrientes de aire frío. El papel absorbente interior, en cambio, es el encargado de regular la humedad.
Cada cuánto hay que revisar el perejil
Conviene abrir los paquetes cada dos o tres días. Si el papel está demasiado húmedo, debe reemplazarse por uno nuevo.
También hay que retirar inmediatamente cualquier rama oscura o blanda. Una sola parte deteriorada puede acelerar el daño del resto del paquete.
El perejil debe descartarse si presenta moho, olor fermentado, una superficie viscosa o una pérdida marcada de color. En esos casos, lavarlo no vuelve a convertirlo en un alimento fresco.
Cuándo sigue siendo útil congelarlo
El freezer no es un método incorrecto. Resulta práctico cuando el perejil se utilizará en:
- Sopas.
- Guisos.
- Salsas calientes.
- Rellenos.
- Tortillas.
- Caldos.
- Preparaciones procesadas.
En esos casos, puede lavarse, secarse, picarse y congelarse en pequeñas porciones. También puede colocarse en una cubetera con agua o aceite, según la receta.
Los errores que reducen su duración
- Envolverlo cuando todavía está mojado.
- Apretar demasiado los paquetes.
- Guardarlo junto a alimentos crudos que puedan contaminarlo.
- Dejar ramas deterioradas dentro del manojo.
- Colocarlo en una zona donde pueda congelarse accidentalmente.
- No cambiar el papel cuando se satura de humedad.
- Lavarlo nuevamente antes de cada guardado.