Después del devastador terremoto que golpeó El Salvador el 13 de enero de 2001, María Bersabé Ponce perdió su casa y tuvo que encontrar una alternativa con los materiales que tenía a su alcance. Su respuesta fue extraordinaria: comenzó a reunir botellas de plástico, cañas de bambú, madera recuperada y tapas descartadas.
El resultado fue una pequeña vivienda en El Borbollón, departamento de San Miguel, conocida como “La Casita Encantada”. María realizó personalmente gran parte de la construcción y terminó la obra en 2005.
Botellas atravesadas por cañas de bambú
La técnica era sencilla pero ingeniosa. Las botellas formaban las paredes y estaban ensartadas o sujetas mediante delgadas varas de bambú enterradas en el terreno, que aportaban forma y estabilidad. El techo también incorporaba envases y estaba protegido con láminas de zinc frente a la lluvia.
La casa tenía alrededor de 10 metros cuadrados. En el interior había muy pocos muebles: una mesa, algunos elementos decorativos y una hamaca para dormir.
María llevó el reciclaje todavía más lejos en el piso. Reunió tapitas y corcholatas de distintos colores, las pintó y las distribuyó como si fueran las piezas de un mosaico. Las pequeñas puertas azules también provenían de madera reutilizada.
La hizo casi completamente por su cuenta
Las versiones históricas coinciden en que María fue la principal constructora de su vivienda. En un relato posterior explicó que pagó ayuda únicamente para colocar algunos postes estructurales, mientras ella se encargó del resto y pasó meses buscando los materiales.
La historia se hizo conocida precisamente porque no se trataba de un proyecto de arquitectura experimental financiado por una organización. Era una solución nacida de la falta de recursos y de la necesidad de volver a tener un espacio propio.
Con el tiempo, automovilistas comenzaron a detenerse frente a la vivienda para fotografiarla. La casa estaba ubicada junto a la carretera Litoral y terminó convirtiéndose en una pequeña atracción de la zona.
En 2021 tuvo que reconstruirla otra vez
La historia tuvo un nuevo golpe en mayo de 2021. Un vehículo perdió el control y destruyó parte de las paredes de botellas. María tenía entonces 88 años y expresó su deseo de volver a levantar la casa con el mismo material.
Vecinos y otras personas colaboraron posteriormente con la reconstrucción. María continuó vinculada a La Casita Encantada hasta sus últimos años.
Falleció en febrero de 2024 a los 90 años, por lo que no corresponde presentarla actualmente como una jubilada de 79 años, dato que aparece en algunas republicaciones recientes de su antigua historia.