24 de septiembre de 2026 - 12:46

A los 16 años, un adolescente construye una casa de 12 m² sobre ruedas para llevársela a la universidad y evitar empezar su vida pagando una hipoteca

Utilizó materiales recuperados, instaló dormitorio, cocina, ducha y baño en apenas 130 pies cuadrados y montó toda la vivienda sobre un remolque.

Mientras muchos adolescentes de su edad empezaban a ahorrar para comprar su primer auto, Austin Hay decidió construir una casa completa. Vivía en Santa Rosa, California, y todavía estaba en la escuela secundaria cuando comenzó a levantar una vivienda de apenas 130 pies cuadrados, aproximadamente 12 metros cuadrados, sobre la plataforma de un remolque.

La idea detrás de las ruedas era fundamental: no quería construir algo que tuviera que abandonar cuando llegara el momento de irse a estudiar.

Quería llevar su propia habitación a la universidad

Hay había pensado inicialmente en construir una casa en un árbol. Después se planteó que, si dedicaba meses de trabajo a una estructura fija en el jardín de sus padres, tendría que dejarla atrás al terminar la escuela.

La solución fue utilizar un remolque como base. Así podría llevar la vivienda a la universidad y después trasladarla nuevamente a cualquier lugar donde decidiera instalarse.

Durante la construcción, la pequeña casa permaneció estacionada en el patio familiar.

La casa tenía cocina, ducha y dormitorio

El tamaño obligó a aprovechar prácticamente cada centímetro. En aproximadamente 12 metros cuadrados consiguió incluir una cocina compacta, pileta, heladera, ducha, inodoro de compostaje y un dormitorio elevado tipo entrepiso.

Los techos altos ayudaban además a que el ambiente principal no se sintiera tan cerrado pese a la superficie reducida.

Hay utilizó numerosos materiales recuperados. Recorrió depósitos y negocios de segunda mano para conseguir piso de madera, una pileta de cocina y una puerta, reduciendo tanto residuos como costos.

Gastó aproximadamente USD 12.000

El adolescente había conseguido parte del dinero trabajando durante el verano. El costo final proyectado rondó los USD 12.000, aproximadamente la mitad de lo que entonces podía costar construir una tiny house semejante mediante otros sistemas.

Solo el remolque usado que funcionó como base había costado alrededor de USD 2.000. El objetivo económico era tan importante como el arquitectónico.

Hay repetía que vivir en un espacio pequeño significaba menos gastos y menos cuentas mensuales, y que no quería comenzar su adultez cargando con pagos elevados de vivienda.

Empezó con muy poca experiencia

Su historia tampoco era la de un joven constructor profesional. Había cursado apenas una clase de carpintería, aunque sí había aprendido observando a su padre durante la reconstrucción de la vivienda familiar después de un incendio.

La casa fue avanzando durante varios años escolares y Hay terminó completándola alrededor de los 17 años.

Para entonces ya dormía en ella y había decidido que prefería continuar viviendo en sus 12 metros cuadrados antes que regresar a la casa convencional de sus padres, que era muchísimo más grande.

Más de una década después, la historia volvió a circular porque anticipó buena parte de la popularidad actual de las tiny houses.

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