Con apenas dos papas y un poco de queso podés preparar una receta diferente para la cena: dos capas finas de papa rallada que se doran directamente en la sartén y encierran un centro de queso fundido. No necesitás preparar masa, agregar harina ni utilizar huevo para conseguir estructura.
El punto decisivo está en quitar toda la humedad posible después de rallar las papas. Si quedan cargadas de agua, se cocinarán al vapor y resultará mucho más difícil conseguir una superficie firme y crocante. Las recetas de panqueques de papa rallada utilizan justamente el exprimido como una de las técnicas centrales para mejorar el dorado.
Ingredientes para preparar la papa crocante con queso
Para una preparación grande o dos porciones necesitás:
- 2 papas grandes
- 100 gramos de queso que funda bien
- 1 cucharada de aceite
- Sal
- Pimienta, pimentón u orégano, opcionales
Elegí un queso con poca humedad, como mozzarella para pizza, pategrás o algún semiduro que funda bien. La mozzarella fresca puede liberar demasiado líquido durante la cocción y dificultar que el interior conserve la textura buscada.
Pelá las papas y rallalas utilizando la parte gruesa del rallador.
Pasalas inmediatamente a un repasador limpio, cerralo formando una bolsa y retorcelo con fuerza sobre un bowl. Vas a ver que sale bastante líquido. Seguí presionando hasta que la papa rallada quede notablemente más seca.
Este paso no es menor: una preparación reciente de Martha Stewart con papa rallada también destaca que eliminar la mayor cantidad posible de agua es esencial para conseguir una superficie bien crocante.
Cómo formar los discos sin utilizar harina ni huevo
Calentá una sartén antiadherente de aproximadamente 20 centímetros con una película fina de aceite.
Distribuí la mitad de la papa rallada formando una capa fina y pareja. Presioná suavemente con una espátula para compactarla y cociná a fuego medio.
No intentes moverla enseguida.
La base necesita tiempo para dorarse y formar una estructura capaz de mantenerse unida. Cuando los bordes empiecen a verse dorados y la parte inferior se desprenda con facilidad, distribuí el queso en el centro, dejando aproximadamente un centímetro libre alrededor del borde.
Cubrir el queso con la otra mitad de las papas desde el inicio puede dificultar la cocción uniforme. Una alternativa más controlable es preparar dos discos finos por separado, colocar el queso sobre uno cuando ya esté firme y cubrirlo con el segundo.
Para dar vuelta un disco grande sin romperlo, podés deslizarlo sobre un plato, colocar la sartén encima e invertirlo cuidadosamente. Esta misma técnica se utiliza para panqueques grandes de papa porque resulta más sencilla que intentar girarlos únicamente con una espátula.
Una vez armado, cociná unos minutos más a fuego moderado para que el queso termine de fundirse y ambas caras queden doradas. El interior de las papas debe quedar completamente cocido antes de servir.
El resultado es una receta con dos texturas muy marcadas: papas crocantes por fuera y queso fundido en el centro. Y, a diferencia de otras preparaciones similares, no hace falta agregar huevo, harina ni preparar una masa antes de llevarla a la sartén.