Si tenés dos papas y una cebolla en casa, podés preparar una cena sencilla sin recurrir a ingredientes difíciles de conseguir. Esta receta transforma esos vegetales en tortitas crocantes, ideales para acompañar una ensalada o disfrutar solas, recién salidas de la sartén.
La preparación no lleva huevos y requiere pocos pasos. La clave está en escurrir bien las papas ralladas, condimentar la mezcla y cocinar las porciones a fuego medio hasta que queden doradas. Es una alternativa económica para variar el menú de todos los días.
Los ingredientes para preparar las tortitas
Para esta receta necesitás ingredientes básicos que suelen estar en la cocina. La papa aporta la base de la preparación, mientras que la cebolla suma sabor y humedad. Un poco de harina ayuda a unir la mezcla sin necesidad de agregar huevo.
- 2 papas medianas.
- 1 cebolla.
- 3 o 4 cucharadas de harina.
- 2 cucharadas de agua, si hace falta.
- Sal y pimienta a gusto.
- Aceite para cocinar.
Cómo preparar la mezcla sin huevos
- Pelá las papas y rallalas con un rallador grueso.
- Picá la cebolla bien fina o rallala.
- Escurrí las papas con las manos o con un repasador limpio para retirar el exceso de líquido.
- Mezclá ambos vegetales con la harina, la sal y la pimienta.
- Si la preparación queda demasiado seca, agregá una pequeña cantidad de agua hasta que puedas formar las tortitas.
El secreto para que queden doradas y crocantes
Calentá una sartén con un poco de aceite a fuego medio. Tomá porciones de la mezcla, aplastalas para darles forma de tortita y acomodalas sin amontonarlas. Es importante que no queden demasiado gruesas, porque así se cocinan de manera más pareja.
Cociná durante unos minutos de cada lado, hasta que se forme una costra dorada y el interior esté bien cocido. Evitá darlas vuelta antes de tiempo, ya que podrían desarmarse. Una vez listas, podés apoyarlas sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite.
Con qué acompañar esta cena fácil
Estas tortitas quedan muy bien con una ensalada fresca de tomate y lechuga, zanahoria rallada o verduras de estación. También podés sumar una salsa casera de tomate o un aderezo de ajo y limón para aportar un contraste de sabor sin complicar la preparación.
Lo ideal es servirlas apenas salen de la sartén, cuando todavía conservan la textura crocante por fuera. Si necesitás preparar varias tandas, mantené las primeras en un horno bajo mientras terminás de cocinar las demás. Así podés llevarlas todas a la mesa calientes y disfrutar de una cena casera con pocos ingredientes.