El hábito casero de colocar velas en el congelador antes de encenderlas cobra fuerza en los meses fríos con la promesa de duplicar su duración. Sin embargo, la efectividad de esta técnica carece de confirmación científica y depende de factores físicos más complejos que la temperatura inicial del material.
Quienes promueven este truco en internet sostienen que el frío intenso endurece la cera, ralentizando su fusión y estabilizando la llama. Pese a las afirmaciones de que las pequeñas velas de té duran el doble y las decorativas hasta el triple, no hay estudios ni pruebas fiables que garanticen estos resultados.
Cómo congelar velas de forma segura y por qué no asegura que duren más
Quienes deciden probar este método casero deben asegurarse de que la vela esté completamente seca y envolverla en papel film o en una bolsa con cierre hermético para protegerla de los olores y la humedad del congelador. Tras dejarla enfriar durante varias horas o durante toda la noche, resulta indispensable retirar el envoltorio, esperar a que el producto alcance la temperatura ambiente y verificar que no quede condensación en la mecha antes de encenderla
Aún cuando la preparación se realice de manera minuciosa, la exposición a bajas temperaturas no garantiza que la cera se consuma a menor velocidad. La velocidad real de combustión está condicionada por múltiples factores técnicos, entre los que destacan el grosor del pabilo, el diseño del recipiente, la composición del material y las corrientes de aire presentes en la habitación.