Las recetas simples pueden resolver una merienda con ingredientes que habitualmente ya están en casa. Con una manzana como protagonista, estos buñuelos de manzana se preparan mezclando huevo, leche y harina hasta formar una masa espesa: no necesitan amasado y se cocinan en pocos minutos para comerlos todavía calentitos.
La preparación tiene además una ventaja frente a otras masas caseras: no necesita levadura de panadería ni largos tiempos de levado. El impulsor químico actúa durante la cocción y ayuda a conseguir un interior aireado, mientras los pequeños trozos de fruta aportan humedad y sabor.
Ingredientes para los buñuelos de manzana
Para una tanda pequeña se necesita:
- 1 manzana mediana
- 1 huevo
- 120 gramos de harina
- 100 ml de leche
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharada de azúcar
- Canela a gusto
- Una pizca de sal
- Aceite para cocinar
- Azúcar extra para terminar, opcional
La manzana puede utilizarse con o sin piel. Una opción es rallarla gruesa para que se distribuya por toda la preparación; otra es cortarla en cubitos pequeños, que dejan pedacitos de fruta reconocibles al comer.
El punto importante es no preparar una masa excesivamente líquida. Debe poder tomarse con una cuchara y mantener cierta forma antes de entrar en contacto con el aceite.
Paso a paso: cómo hacerlos sin amasar
Primero batí ligeramente el huevo con el azúcar y agregá la leche. Incorporá la harina, el polvo de hornear, una pizca de sal y canela. Mezclá solamente hasta que no queden grandes sectores secos.
Después agregá la manzana y distribuí los trozos con movimientos suaves. No hace falta amasar ni trabajar durante varios minutos: alcanza con conseguir una mezcla homogénea.
Calentá una cantidad moderada de aceite a temperatura media y colocá pequeñas cucharadas de preparación, sin llenar demasiado la sartén. Los buñuelos deben tener espacio para expandirse y poder girarlos con facilidad.
Cocinalos hasta que estén dorados por ambos lados y comprobá que el centro haya terminado de cocinarse. Después retiralos sobre papel absorbente. Para evitar un exterior demasiado oscuro con un interior crudo, es preferible trabajar con piezas pequeñas y controlar el fuego.
Se pueden terminar con azúcar y canela mientras todavía están tibios. El resultado es una merienda sencilla en la que una sola fruta alcanza para preparar varios bocados.
Estas recetas también admiten pequeñas variaciones: ralladura de naranja, esencia de vainilla o una pizca adicional de canela. Pero la base sigue siendo la misma: una manzana, una mezcla hecha con cuchara y ningún amasado, ideal para preparar algo casero y calentito sin convertir la cocina en un proyecto de toda la tarde.