Cómo tener un jardín mediterráneo en tu casa en Argentina y las dos plantas que no pueden faltar
El patio o jardín de tu casa puede tener un espacio luminoso, perfumado y lleno de vida, que se adapta perfecto al clima argentino, con muy poco mantenimiento.
El estilo mediterráneo en la jardinería llegó para quedarse. Esa combinación de colores suaves, paredes claras, piedra, madera y plantas que parecen salidas de una postal griega o italiana está ganando cada vez más adeptos en los hogares argentinos por su estética y el poco mantenimiento que requiere el jardín.
No hace falta vivir frente al mar para tener un rincón que te transporte al Mediterráneo: con las plantas adecuadas y algunos cuidados simples, podés lograr ese aire relajado y perfumado que invita a pasar más tiempo al aire libre. Y hay dos protagonistas que no pueden faltar: la Santa Rita y la lavanda.
jardín mediterráneo en argentina
Jardín mediterráneo en una casa argentina, con Santa Rita y Lavanda.
Santa Rita, el alma del jardín
La Santa Rita —o buganvilla— es una de las trepadoras más nobles y coloridas que existen. Su floraciónintensa y sus tonos vibrantes (fucsia, violeta, blanco o naranja) llenan de vida cualquier muro, pérgola o reja. Pero además de su belleza, tiene algo que la hace ideal para un jardín mediterráneo: ama el sol y tolera muy bien el calor.
En Argentina, puede cultivarse prácticamente en todas las regiones, aunque en zonas con inviernos muy fríos conviene protegerla de las heladas. Lo mejor es colocarla en un lugar donde reciba sol directo al menos seis horas por día, preferentemente orientada hacia el norte.
Además de su función decorativa, la Santa Rita es una gran aliada para crear sombra natural y atraer mariposas y abejas, lo que favorece la polinización del jardín.
Planta Santa Rita
Cómo plantarla:
Elegí un espacio con buen drenaje. Si vas a plantarla en maceta, asegurate de que tenga orificios abajo para evitar que se acumule agua.
Prepará una mezcla de tierra fértil con arena gruesa y compost o estiércol bien descompuesto. La Santa Rita prefiere los suelos livianos, no compactos.
Plantala a unos 30 o 40 cm de la base del muro o enrejado donde querés que trepe.
Durante los primeros meses, regala con frecuencia, pero sin encharcar. Una vez establecida, puede soportar períodos secos.
Si querés que mantenga una forma más prolija, podala a fines del invierno, antes de que empiece a brotar.
La lavanda, el perfume del Mediterráneo en casa
Si la Santa Rita aporta color y estructura, la lavanda es la encargada del aroma. Su perfume fresco, floral y relajante es una de las señas distintivas del paisaje mediterráneo.
Pero más allá de su fragancia, la lavanda es una planta rústica, resistente y fácil de mantener, lo que la convierte en una gran opción para jardines argentinos, sobre todo en regiones soleadas y de clima seco.
Además, las flores de lavanda atraen abejas y otros insectos benéficos, mientras que su aroma ayuda a repeler mosquitos y algunas plagas. También podés usar las flores secas para hacer saquitos aromáticos o infusiones.
lavanda
Cómo plantarla:
Elegí un lugar con pleno sol. La lavanda necesita al menos seis horas diarias de luz directa.
Prepará un suelo suelto y con buen drenaje. Podés mezclar tierra con arena y un poco de compost. Evitá los lugares donde el agua se acumule.
Plantá los ejemplares dejando unos 40 cm de distancia entre cada uno, porque crecen y se expanden con el tiempo.
Regá solo cuando la tierra esté seca. El exceso de agua puede pudrir las raíces.
Cortá las flores secas para estimular una nueva floración y mantener la planta vigorosa.
Cómo combinar ambas plantas en tu jardín
Si tenés poco espacio, podés crear un rincón mediterráneo con una Santa Rita trepando una pared blanca y macetas de lavanda al pie. Si tenés jardín, usá la Santa Rita como fondo de color y colocá las lavandas en bordes o canteros bajos.
Ambas se complementan a la perfección: una aporta sombra y estructura, la otra aroma y delicadeza. Para mantener ese espíritu mediterráneo, acompañá con piedras claras, caminos de ladrillo o cerámica rústica, y muebles de madera o hierro.