En medio de las constantes subas en las tarifas de energía, cada vez más familias buscan formas de cuidar el bolsillo sin resignar comodidad. La cocina, uno de los espacios del hogar donde más se consume electricidad, ofrece varias oportunidades de ahorro que no requieren cambiar electrodomésticos, sino apenas modificar hábitos cotidianos.
Pequeños gestos, grandes ahorros
Especialistas en eficiencia energética explican que la heladera es el electrodoméstico que más electricidad demanda en el hogar, ya que funciona las 24 horas. Mantenerla bien cerrada, evitar introducir alimentos calientes y controlar periódicamente el estado de las gomas puede reducir el consumo hasta un 15%.
El horno eléctrico también suele disparar la factura de luz. Una práctica sencilla es aprovechar al máximo el calor acumulado: apagarlo unos minutos antes de terminar la cocción o cocinar varias preparaciones juntas.
Por su parte, el microondas consume menos que el horno, pero su uso frecuente puede sumar gastos innecesarios. Descongelar los alimentos con antelación o calentar grandes porciones en lugar de hacerlo de a poco son medidas simples que optimizan su rendimiento.
microondas
Poner cáscaras de naranja en el microondas puede traer resultados que no imaginabas y transformar tu cocina de forma sencilla.
Web
La importancia de los hábitos
Además de revisar el uso de cada aparato, los especialistas aconsejan adoptar hábitos generales en la cocina:
-
Desenchufar pequeños electrodomésticos cuando no se usan.
Aprovechar la luz natural y limitar el uso de lámparas.
Tapar las ollas al cocinar para reducir los tiempos de cocción.
Utilizar programas de lavado cortos y en frío en el caso de los lavavajillas.
El nuevo invento para guardar los platos que hace parecer más grande tu cocina (1)
Un cambio accesible
Si bien la incorporación de electrodomésticos de bajo consumo es la opción más recomendada a largo plazo, los expertos coinciden en que los cambios de hábito pueden significar hasta un 20% de ahorro en la factura de luz.
En tiempos de ajuste, aprender a usar mejor lo que ya se tiene en casa se presenta como una estrategia simple, accesible y efectiva para aliviar el gasto mensual en energía.