Las frutillas son una de las frutas más buscadas de la temporada, aunque su frescura no siempre se mantiene como quisiéramos. En poco tiempo terminan arruinándose y la humedad es el gran causante. Por eso existe un truco casero y simple para alargar su vida útil y mantenerlas firmes, algo que sorprende por lo efectivo que resulta.
Este método solo necesita de un paso previo antes de guardarlas y de un detalle en la forma de guardarlas que marca la diferencia. Solo con un recipiente, papel absorbente y una tapa con pequeños agujeros se logra mejorar la ventilación y evitar que la humedad las dañe. Es un procedimiento accesible y práctico.
frutillas
Este sistema evita la condensación y ayuda a que las frutillas se mantengan firmes y dulces por más tiempo.
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Cómo preparar el recipiente para mantener las frutillas rojas y frescas
Desde el Servicio de Alimentación y nutrición, explican que la clave para conservar frutillas en buen estado está en reducir la humedad que suele generar la aparición de hongos.
- Para lograrlo solo debemos tener un recipiente plástico o de vidrio limpio y seco.
- En el fondo debemos colocar una capa de papel absorbente para que retenga el líquido que sueltan las frutas.
- A continuación, solo queda acomodar las frutillas lavadas y secas pero sin amontonarlas, ya que el contacto directo acelera el deterioro.
- Encima de las frutillas hay que colocar otra hoja de papel absorbente para reforzar el control de humedad.
- Una vez armado, solo queda cerrar con una tapa distinta a la del recipiente, ya que debemos hacerle pequeños agujeros, para permitir la circulación de aire dentro del envase.
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Este sistema evita la condensación y ayuda a que las frutillas se mantengan firmes y dulces por más tiempo.
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No es en la cocina: dónde ubicar las frutillas para que se mantengan frescas
- Además del recipiente, la ubicación es fundamental. Las frutillas deben guardarse siempre en la heladera, preferiblemente en la parte media o en el cajón para frutas y verduras, donde la temperatura se mantiene estable.
- De hecho, no conviene dejarlas en la puerta del refrigerador, ya que los cambios bruscos de frío aceleran su descomposición.
- El truco del papel absorbente y la tapa con agujeros mejora la conservación, pero si las frutillas están demasiado húmedas al guardarlas, el efecto se pierde. Por eso es importante secarlas bien después del lavado.
- El plazo para comerlas es durante 5 a 7 días para seguir disfrutando de su sabor original.
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Este sistema evita la condensación y ayuda a que las frutillas se mantengan firmes y dulces por más tiempo.
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Mantenerlas en un recipiente con ventilación evita que se acumulen olores de otros alimentos y ayuda a preservar su aroma natural. De esta forma, las frutillas duran más tiempo frescas y listas para disfrutar.