15 de septiembre de 2026 - 12:16

¿Cómo guardar las frutillas para que no se ablanden ni les aparezca moho a los pocos días?

La conservación de las frutillas exige controlar la humedad y mantener una buena refrigeración: lo que hacés apenas llegás de la verdulería puede marcar la diferencia.

El objetivo tampoco es secarlas por completo durante días. Las frutillas necesitan un ambiente frío que evite la pérdida excesiva de agua, pero sin sumar agua libre sobre su superficie.

Qué hacer con las frutillas cuando llegás de la verdulería

El primer paso es abrir el paquete y revisarlas.

Sacá aquellas que estén aplastadas, excesivamente blandas o deterioradas. Las frutillas golpeadas pueden liberar líquido y afectar las condiciones del resto; organismos agrícolas incluso utilizan la firmeza y la ausencia de deterioro como indicadores centrales de calidad.

Después, guardalas sin lavar y con las hojas verdes todavía colocadas. Tanto la Universidad de Maryland como la Universidad de Connecticut recomiendan refrigerar las frutillas sin lavar y retirar previamente las piezas dañadas.

¿Por qué no lavarlas?

Porque el agua que queda sobre la superficie agrega humedad y puede acelerar el deterioro. Una guía de la Universidad de California señala específicamente que el lavado previo hace que las frutillas se estropeen más rápidamente.

La misma fuente recomienda conservarlas en el cajón de frutas, dentro de su envase plástico cerrado o en una bolsa parcialmente abierta, buscando mantener humedad ambiental suficiente para que no se arruguen sin dejar las frutas mojadas.

Cuándo lavarlas y qué hacer si aparece moho

El agua debería aparecer recién cuando las vas a comer.

En ese momento, lavalas suavemente bajo agua corriente fría. No las dejes sumergidas durante mucho tiempo y retirales las hojas después del lavado.

Si ya están muy maduras pero todavía sanas, una alternativa es congelarlas: lavalas, secalas cuidadosamente, retirales las hojas y congelalas enteras o cortadas para utilizarlas después en licuados, salsas o preparaciones.

¿Y si descubrís una con moho?

El USDA recomienda descartar la fruta afectada y también las piezas que estuvieron directamente en contacto con ella. Después hay que revisar cuidadosamente las restantes; si están firmes y no presentan signos de moho, deben lavarse bien antes de consumirlas.

Por eso, la conservación de las frutillas no requiere procedimientos extraños: revisarlas al llegar, evitar agregar humedad, mantener una correcta refrigeración y lavarlas solamente cuando realmente las vas a comer.

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