30 de octubre de 2026 - 21:00

Cómo cuidar las rodillas después de los 60 años: los consejos del traumatólogo Pedro Guillén

Evitar el sobrepeso, moderar los ejercicios de alto impacto y prestar atención a las señales de alerta son algunas de las claves para conservar la movilidad.

Con el paso de los años, las articulaciones pueden experimentar cambios que afectan la movilidad y la calidad de vida. Las rodillas, en particular, soportan buena parte del peso corporal y participan en actividades cotidianas como caminar, levantarse de una silla o subir escaleras. Por eso, adoptar hábitos que ayuden a protegerlas resulta fundamental.

Uno de los especialistas que abordó este tema es el traumatólogo español Pedro Guillén, nacido en Archena, Murcia, en 1938. A lo largo de su trayectoria realizó más de 36.000 artroscopias y desarrolló distintas técnicas vinculadas con la cirugía de rodilla. Entre sus aportes se encuentran la artroscopia sin cables, creada en 2007, y una técnica propia de implante de cartílago presentada en 2010.

Los consejos para proteger las rodillas y conservar la movilidad

En una entrevista sobre salud articular, Guillén destacó una serie de recomendaciones para reducir el desgaste y evitar sobrecargas en las rodillas, especialmente a partir de los 60 años.

1. Mantener un peso saludable

El control del peso corporal es uno de los factores más importantes para cuidar las articulaciones. El exceso de kilos aumenta la carga que reciben las rodillas al caminar y realizar movimientos cotidianos. Mantener un peso saludable, mediante una alimentación equilibrada y actividad física adecuada, puede ayudar a disminuir esa exigencia.

2. Evitar los ejercicios que fuerzan la articulación

No todas las actividades físicas resultan convenientes para todas las personas. El especialista recomienda evitar los movimientos que someten a las rodillas a esfuerzos excesivos, como las sentadillas demasiado profundas, especialmente si provocan dolor o molestias.

Esto no significa abandonar el ejercicio: caminar, realizar actividades de bajo impacto y fortalecer los músculos que rodean la articulación pueden contribuir a conservar la estabilidad y la movilidad. La rutina debe adaptarse a la condición física de cada persona.

3. Respetar el descanso después de caminar

Después de realizar caminatas largas, es importante permitir que las piernas se recuperen. Guillén recuerda que el cartílago articular tiene características particulares y que su conservación resulta esencial para el funcionamiento de la rodilla. Alternar períodos de actividad y descanso ayuda a evitar sobrecargas, sobre todo cuando aparecen molestias.

La combinación de ambas actividades puede resultar útil: caminar para sumar movimiento a lo largo del día y utilizar las escaleras cuando las condiciones físicas y el entorno lo permitan.

La combinación de ambas actividades puede resultar útil: caminar para sumar movimiento a lo largo del día y utilizar las escaleras cuando las condiciones físicas y el entorno lo permitan.

Dolor en la parte delantera de la rodilla: cuándo prestar atención

La artrosis que afecta la zona anterior de la rodilla suele estar relacionada con el deterioro del cartílago ubicado detrás de la rótula. Puede provocar dolor al bajar escaleras, descender pendientes o flexionar las piernas para ponerse en cuclillas. Según el especialista, este problema se presenta con mayor frecuencia en mujeres.

También existen señales que pueden indicar un deterioro articular: la acumulación de líquido en la rodilla, conocida como derrame articular; la dificultad progresiva para flexionar o estirar la pierna; y las molestias o el cansancio al subir escaleras. Ante estos síntomas, conviene realizar una consulta médica para determinar su causa.

Meniscos y prótesis: cuándo puede ser necesaria una cirugía

Guillén sostiene que una operación de rodilla debe evaluarse cuando existe dolor persistente, derrames frecuentes o una pérdida importante de movilidad. En particular, advierte sobre la extracción innecesaria de un menisco sano, a la que denomina «meniscocidio», porque conservar esta estructura ayuda a proteger la articulación.

En cuanto a las prótesis de rodilla o cadera, el especialista considera que deben contemplarse cuando otras alternativas, como la medicación, las infiltraciones y la fisioterapia, no ofrecen resultados suficientes.

El cuidado de las rodillas después de los 60 años requiere atención, actividad física adaptada y seguimiento profesional. Reconocer las señales de alerta y evitar las sobrecargas permite tomar decisiones a tiempo y trabajar para preservar la movilidad durante más años.

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