El café es una de las bebidas más estudiadas del mundo y su vínculo con la salud del hígado aparece con frecuencia en artículos médicos. De hecho circula la idea de que tomar café podría proteger al hígado o mejorar ciertos indicadores de su funcionamiento. La ciencia pone esa idea a prueba aunque los resultados no terminan de confirmarlo.
Un metaanálisis publicado en 2025 en la revista especializada Gastroenterology and Hepatology From Bed to Bench se propuso responder una pregunta concreta: ¿el café o el extracto de café reduce las alteraciones en las enzimas hepáticas de personas con hígado graso? Lo que encontró merece ser leído con atención, especialmente por quienes tienen este diagnóstico.
café e hígado graso
La solución más simple es una alimentación basada en alimentos naturales, reducción del azúcar y los ultraprocesados.
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Qué es el hígado graso y por qué importa controlarlo
La enfermedad conocida como MASLD, sigla en inglés para la afección del hígado graso asociada a disfunción metabólica, implica la acumulación de grasa en el hígado y está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina, la obesidad abdominal, los triglicéridos elevados, la hipertensión y la diabetes tipo 2. Su característica más problemática es que puede no generar síntomas durante años, avanzando en silencio hasta provocar inflamación, cicatrización del tejido hepático y un mayor riesgo de complicaciones graves.
Las enzimas ALT y AST son los indicadores más utilizados para detectar daño o inflamación en el hígado. Cuando sus valores aparecen elevados en un análisis clínico, es una señal de que algo no está funcionando bien en ese órgano.
café e hígado graso
Lo que sí tiene respaldo científico sólido para mejorar la condición del hígado graso es la combinación de pérdida de peso cuando está indicada.
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Qué dijo la investigación y qué implica en la práctica
El metaanálisis de 2025 analizó cuatro estudios con cinco comparaciones entre grupos tratados con café o extracto de café y grupos con placebo.
- El resultado fue claro en su conclusión: no se encontró un efecto significativo del café sobre los niveles de ALT y AST en personas con hígado graso.
- Los autores del trabajo señalaron además que la evidencia disponible sigue siendo insuficiente para establecer conclusiones definitivas y que se necesitan estudios más amplios con seguimientos más prolongados.
- Esto no significa que el café sea perjudicial para el hígado ni que deba eliminarse de la dieta. Significa, concretamente, que no puede considerarse un tratamiento para la enfermedad del hígado graso ni una herramienta confiable para normalizar las enzimas hepáticas.
- La respuesta, además, puede variar según la dosis, el tipo de café consumido y el perfil metabólico de cada persona. Y hay un factor que suele pasarse por alto: agregar azúcar, leche condensada, jarabes o cremas al café puede anular cualquier beneficio potencial y sumar calorías que en el contexto de esta enfermedad hacen más daño que bien.
Para quienes no tienen contraindicaciones, un consumo moderado de café sin azúcar puede seguir siendo parte de una rutina saludable, pero sin depositarle expectativas clínicas que la evidencia aún no respalda.
El café no es el respaldo hepático que muchos esperaban, al menos no en lo que respecta a las enzimas del hígado graso según la evidencia actual. Tomarlo con moderación y sin ingredientes calóricos puede ser parte de un estilo de vida saludable, pero no reemplaza ningún tratamiento.