El ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, analizó cómo podrían impactar dos acontecimientos sobre la economía provincial: el fenómeno climático de El Niño, que podría modificar las condiciones de producción de distintos cultivos, y la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, uno de los principales destinos comerciales de los productos mendocinos.
El funcionario anticipó que la actividad agrícola deberá adaptarse a un escenario de mayor humedad, aunque consideró que el resultado electoral brasileño no necesariamente provocará cambios significativos en el intercambio comercial.
Las declaraciones se produjeron este martes durante el Almuerzo de las Fuerzas Vivas 2026 de San Rafael, organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria del departamento. En diálogo con Radio Aconcagua, Vargas Arizu se refirió a los desafíos que enfrentan las economías regionales, tanto por las condiciones climáticas como por las transformaciones económicas y comerciales.
En relación con El Niño, el ministro aseguró que Mendoza tendrá consecuencias, aunque estimó que podrían ser menores que las registradas en otras regiones debido a las características geográficas de la provincia.
El funcionario explicó que el calentamiento de las aguas del océano Pacífico favorece una mayor evaporación y puede modificar las condiciones de humedad y precipitaciones. En ese contexto, consideró que la Cordillera de los Andes constituye una barrera natural que podría moderar algunos efectos del fenómeno sobre Mendoza.
Además, destacó que las nevadas representan un beneficio para la disponibilidad de agua destinada al riego agrícola. "La cordillera, lejos de complicarnos, nos protege. Hay muchas nevadas que después van a hacer agua para este sector", señaló.
Cómo podría afectar El Niño a la vid, el ajo y otros cultivos
Uno de los principales efectos que prevé Vargas Arizu está relacionado con la necesidad de modificar los tratamientos sanitarios de los cultivos, particularmente en la vitivinicultura.
El ministro explicó que las condiciones de mayor humedad pueden favorecer la aparición de enfermedades como la peronóspora, lo que obligaría a incrementar las aplicaciones de productos destinados a proteger los viñedos.
"En Argentina, entre tres y cuatro curaciones se hacen por año normalmente contra la peronóspora; en Francia, 22 curaciones", ejemplificó. En ese sentido, anticipó que los productores mendocinos podrían necesitar duplicar los tratamientos habituales durante la temporada.
"Se van a duplicar, va a haber más curaciones y vamos a tener que trabajar de otra manera", afirmó. No obstante, consideró que Mendoza cuenta con una ventaja frente a otras regiones productivas: su experiencia en el manejo del riego artificial y las características de su clima habitualmente seco.
Según explicó, estas condiciones permiten desarrollar actividades como la vitivinicultura y la producción de ciruelas, cerezas y ajo, aunque no eliminan los riesgos asociados a las precipitaciones.
En particular, advirtió sobre las dificultades que podría enfrentar el cultivo de ajo, tanto por los daños que puede provocar el exceso de agua sobre el producto como por las complicaciones para realizar las tareas de cosecha.
"Vamos a tener que tener mucha gente para sacar el ajo cuando tenés una ventana en la que lo podés sacar, porque si te llueve tampoco lo podés sacar", manifestó.
Vargas Arizu estimó que actualmente existen entre 14.000 y 15.000 hectáreas cultivadas con ajo y sostuvo que la organización de las tareas será fundamental para aprovechar los períodos de condiciones meteorológicas favorables.
El impacto de la reelección de Lula en el comercio mendocino
El otro eje de la entrevista estuvo vinculado con las consecuencias económicas que podría tener la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
Vargas Arizu consideró que, pese a las diferencias políticas entre los gobiernos argentino y brasileño, las relaciones comerciales deberían mantener cierta continuidad debido a la importancia que tiene el intercambio económico para ambos países.
"Brasil es el principal socio comercial nuestro", afirmó el funcionario, quien destacó la fortaleza de las instituciones y del sector empresario brasileño.
En ese sentido, sostuvo que el resultado electoral podría generar dificultades políticas internas para Lula, aunque se mostró confiado en que la actividad económica y los negocios internacionales mantendrán su funcionamiento.
"Confío en la institucionalidad de Brasil. Es un empresariado fuerte que yo creo que no van a cambiar mucho las cosas", expresó.
El ministro también remarcó que las relaciones económicas entre países no necesariamente se modifican de manera abrupta por un cambio electoral, particularmente cuando existen intereses comerciales compartidos.
En ese contexto, destacó la importancia del Mercosur como herramienta de integración comercial y consideró necesario fortalecer el bloque regional frente a las transformaciones del escenario internacional.
"Sin duda, lo que pase en Brasil nos va a afectar a nosotros", reconoció. Sin embargo, planteó diferencias entre la estabilidad de las condiciones comerciales brasileñas y los cambios que, a su entender, atravesó históricamente la economía argentina.
Como ejemplo, mencionó las modificaciones en el régimen cambiario y la aplicación de derechos de exportación sobre distintos productos regionales.
El ministro recordó que los productores de ciruela de San Rafael, departamento que concentra alrededor del 70% de esa actividad según sus estimaciones, debieron afrontar en otros períodos retenciones del 10% sobre sus ventas al exterior.
Los desafíos para la competitividad de Mendoza
Más allá del escenario climático y del resultado electoral en Brasil, Vargas Arizu señaló que los productores mendocinos también deben adaptarse a cambios en los hábitos de consumo, las formas de comercialización y las condiciones económicas internacionales.
El funcionario consideró que las empresas atraviesan un proceso de transformación que obliga a modernizar sus sistemas de producción y comercialización en un período relativamente corto.
También destacó la eliminación de los derechos de exportación sobre las economías regionales, aunque reconoció que todavía existen tributos que afectan la competitividad de las empresas. Entre ellos mencionó el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, conocido como impuesto al cheque, al que calificó como distorsivo.
En ese sentido, sostuvo que la reducción de impuestos y la simplificación de regulaciones deben continuar formando parte de la agenda económica para facilitar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.