En la zona bonaerense de Tres Arroyos, Fernando Dellarciprete (40) tomó una serie de decisiones que, vistas en retrospectiva, se encadenaron hasta el horror.
Masacre familiar. En Tres Arroyos (Buenos Aires), Fernando Dellarciprete (40) asesinó a su pareja Rocío, ahogó a sus dos pequeños en una zanja y se suicidó tirándose bajo de un camión.
En la zona bonaerense de Tres Arroyos, Fernando Dellarciprete (40) tomó una serie de decisiones que, vistas en retrospectiva, se encadenaron hasta el horror.
Tras dejar su empleo en una maltería por "bullying laboral" y dedicarse al transporte de cargas, compró un camión y comenzó su nueva vida como transportista. Pero los problemas económicos y de salud mental no tardaron en aparecer. En paralelo, puso en venta su camioneta Renault Duster, la misma que este 4 de junio terminaría estampada contra un monte de árboles al costado de la ruta nacional 228: fue luego de matar a su esposa, ahogar a sus dos hijos de 4 y 8 años y suicidarse bajo las ruedas de un camión.
La historia, sin embargo, se vuelve más sombría. Según reveló el diario local Ecos, Dellarciprete había comenzado tiempo atrás un tratamiento psiquiátrico, medicado por un profesional de la salud. Pero la somnolencia que le generaban los psicofármacos mientras conducía el camión lo llevó a abandonarlos por decisión propia. Esa determinación fue el primer paso hacia un deterioro mental grave, que su entorno notó y temió.
Según reconstruyó el medio mencionado de Necochea, un familiar cercano a Fernando recibió la advertencia directa sobre "seguirlo de cerca”. Poco después, ese mismo pariente atendió un llamado en el que el hombre de 40 años le anticipaba, entre líneas, que estaba “a punto de cometer una locura”.
Así la concretó este miércoles. Atrapado por un cuadro de "paranoia" y delirios persecutorios, convencido de que todos hablaban mal de él y querían dañarlo, Fernando asesinó de una puñalada en el cuello a su pareja, Rocío Villarreal, de 34 años. Luego, pasó a buscar por el colegio a sus hijos Tiziano (8) y Francesco (4), los subió a la camionera Duster y manejó por la ruta 228. Se fue directo a un zanjón junto a la banquina, donde los sumergió hasta quitarles la vida.
Lo que siguió para Dellarciprete fueron cuatro intentos desesperados de suicidio. Primero con un cuchillo, luego estrellando su camioneta contra una moto, y como no lo consiguió, según testigos, hasta llegó a pedir un arma a vecinos en un campo ubicado a la altura del kilómetro 68. Nadie se la dio. Y nadie imaginó lo que estaba a punto de ocurrir.
En lo que especialistas psiquiátricos interpretan como un “acto altruista”, Dellarciprete terminó con su vida lanzándose debajo de un camión en movimiento.
Según los datos preliminares de la autopsia, los menores de edad (Tiziano y Francesco) habrían sido asesinados en el lecho de agua, que se encontraba en inmediaciones a la camioneta Renault Duster de la familia. Las muertes se produjeron por asfixia por sumersión en aparente acto homicida y no habría signos de defensa.
Respecto a Rocío, su mamá, tenía una herida de arma blanca en el cuello.
La causa a cargo de la fiscal Natalia Ramos, está calificada como “femicidio, doble homicidio agravado por el vínculo y suicidio”. Como el autor de los hechos criminales también murió, la acción penal se extinguirá.
Mediante las tareas investigativas, se logró determinar que no había registradas denuncias por maltrato y violencia de género.