Durante varios años, un grupo de familias talibán ocupó varias mansiones en Qatar protegidas por el emir de Doha, la capital del país. Todos ignoraban sus actividades, salvo la comisión afgana que anualmente visita Doha para registrar a los nuevos recién nacidos. Hasta el 18 de junio último, cuando Estados Unidos anunció que abría negociaciones directas con el Talibán, después que los rebeldes afganos recibieran "permiso" para abrir una oficina oficial en Qatar.
Los talibán que ya estaban en Doha pertenecen al grupo que había mantenido negociaciones secretas con los occidentales, antes que el general estadounidense Petraeus decidiera una operación de surge -similar a la iraquí- en Afganistán y Paquistán, y que torpedeara esos encuentros deteniendo en su territorio a los protagonistas.
El anuncio de negociaciones directas entre los estadounidenses y el talibán se transformó en la primera esperanza de un acuerdo de paz en Afganistán y la posibilidad concreta de un cierre de Guantánamo, en un tiempo razonable.
El problema es que el presidente afgano Hamid Karzai fue el último en enterarse. Karzai se enfureció cuando las autoridades de Qatar inauguraron las oficinas del "Emirato Islámico de Afganistán", la nueva sede del Talibán, como si se tratara de un nuevo estado en la región, ignorándolo.
Karzai suspendió el acuerdo bilateral estadounidense-afgano de seguridad, que decide cuántas bases y cuántos soldados estadounidenses deben permanecer en Afganistán después del retiro de la OTAN en 2014, y que es esencial para detener el caos en ese atormentado país. Las fuerzas de seguridad afganas tomaron posesión el jueves pasado de la seguridad en las provincias del país asiático.
La decisión mas dolorosa para los estadounidenses fue que Karzai canceló el encuentro que se había previsto en las negociaciones.
Exigió que sea el gobierno de Afganistán el que lidere su propio proceso de reconciliación frente al Talibán, que considera a Karzai una "marioneta" de los "ocupantes", como llamó a los estadounidenses en su comunicado oficial. Días atrás, Karzai les había ofrecido a los talibán dialogar y participar en las elecciones como candidatos.
"Mientras el proceso de paz no esté liderado por Afganistán, el alto Consejo de la Paz no participará en las negociaciones en Qatar", anunció el presidente Karzai, en referencia al grupo que se estableció en 2010 para tener vínculos con los insurgentes.
El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, inicio frenéticas negociaciones telefónicas con el presidente afgano para que la oportunidad no se perdiera.
Pero Karzai continúa indignado y convencido de que los estadounidenses están entregando Afganistán a los mejores aliados de Al Qaeda, sin notificarle el status y el alcance de las negociaciones sobre el futuro de su país. Las negociaciones que iban a iniciarse han sido hasta ahora suspendidas.
Los estadounidenses no exigieron al talibán que rompiera abiertamente su vínculo con Al Qaeda. Pero ellos -al menos -entendieron que debían cumplir ciertos requerimientos, como los establecidos por Hillary Clinton en 2011, cuando era secretaria de Estado.
Por eso asumieron que debían dejar claro que el movimiento islamista "no desea herir a otros países desde su tierra" y "no vamos a permitir a otros que usen el suelo afgano como una amenaza a la seguridad de otras naciones". Lo que significa que no dejarán operar a Al Qaeda desde Afganistán, como sucedió con Osama Bin Laden.
Para frenar la furia de Karzai, se adoptaron algunas medidas. Qatar exigió que se retirara la bandera blanca y el cartel de "Emirato Islámico de Afganistán" que orgullosamente había colocado el Talibán en su nuevo edificio. Se llama ahora "Bureau Político del Talibán en Doha". El problema para el presidente afgano es que el Talibán se esta presentando como un gobierno alternativo al suyo.
La oficina talibán de Qatar inmediatamente informó que está dispuesto a liberar al único soldado norteamericano prisionero, a cambio de cinco prisioneros de Guantánamo. El sargento Bowe Bergdahl fue capturado cuatro años atrás por el Talibán en Paktika, en el borde con Paquistán. No se sabe quiénes son los cinco detenidos que reclama el Talibán.
Shaheen Suhail, el vocero Talibán en Qatar, dijo que "Bergdahl esta en buenas condiciones". El intercambio de prisioneros sería un primer paso para generar mutua confianza si las negociaciones avanzan.
El otro drama entre EEUU y el Talibán es cómo se puede implantar un alto el fuego entre los comandantes afganos talibán, tribales y asentados lejos de Doha, muchos de ellos autónomos y embarcados en alianzas tácticas. Otro es la presión de Paquistán sobre ellos, que siempre han sido sus aliados.