El gobierno del presidente sirio Bashar al Asad parece resistir a pesar de los éxitos militares de los rebeldes, desmintiendo así las predicciones occidentales que anunciaban su inminente caída, estiman expertos. Las recientes afirmaciones de funcionarios occidentales, y sorprendentemente incluso de un responsable ruso, son la señal de que la oposición se refuerza, pero para que el régimen caiga se necesita más que eso, opinan estos expertos.
