El Papa Francisco manifestó ayer su preocupación por la pérdida de fieles y la escasa práctica religiosa que viene sufriendo la Iglesia católica y formuló un llamado al clero y a los católicos más comprometidos para salir del encuentro de la gente con el mensaje religioso.
Fue en la Plaza de San Pedro en su primera Audiencia General de los Miércoles, la tradicional catequesis y saludo a los peregrinos llegados de todo el mundo, que los pontífices ofrecen a mitad de semana.
Ante unas 20.000 personas, entre ellas muchos jóvenes, que lo vivaron una y otra vez, Francisco exclamó: "Da pena ver tantas iglesias cerradas y cuánta necesidad hay de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso".
En ese sentido, dijo que la Semana Santa significa "salir de nosotros mismos para ir a la periferia al encuentro de los más alejados, de los olvidados, de quienes necesitan comprensión, consuelo y ayuda".
"No podemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, tenemos que salir, buscar con amor a la oveja descarriada, aquella más lejana", exhortó. Y criticó el que muchas veces los cristianos eludan su responsabilidad y digan "no tengo tiempo", "tengo tanto que hacer", "es difícil", "qué puedo hacer con mis pocas fuerzas"
Además, dijo que Dios espera la vuelta de los fieles, "como el padre que espera el regreso del hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando está lejos, señal que lo esperaba todos los días desde la terraza de su casa. Dios socorre sin pedir nada a cambio, Dios piensa como el pastor que dona su vida por defender y salvar a las ovejas", agregó.
Un mensaje "magistral"
Por otra parte, se divulgó ayer en Cuba la intervención que el entonces cardenal Bergoglio pronunció durante las llamadas congregaciones o asambleas previas al cónclave para la elección del nuevo pontífice, que confirman su visión sobre la ruta que debe tomar la Iglesia del tercer milenio.
"Evangelizar supone en la Iglesia la parresia de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no sólo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria", dijo en su intervención.
El actual Papa sostiene que "cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma" y "pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir".
Según fuentes religiosas, la intervención fue entregada por el mismo Bergoglio al cardenal cubano Jaime Ortega, quien se la pidió el mismo día en que la pronunció por considerarla "magistral", además de "cierta y esclarecedora".
El cardenal cubano leyó el texto durante la misa que ofició el domingo en la catedral de La Habana, una "primicia casi absoluta", la definió.
El purpurado contó que solicitó el texto al cardenal Bergoglio, pero que el futuro Papa no lo tenía por escrito, por lo que lo reconstruyó y se lo entregó "con delicadeza extrema", de su puño y letra, como lo recordaba, autorizándolo a la difusión.
Las palabras del Papa argentino son consideradas por algunos observadores y expertos en asuntos religiosos como el programa de su pontificado, tras la fase de escándalos y críticas que sacudieron los ocho años de papado de su antecesor, Benedicto XVI.
La divulgación del pensamiento sobre la Iglesia del nuevo Papa coincide con la revelación de las primeras palabras que pronunció el pontífice argentino en el momento en el que aceptó el pontificado, una declaración que hasta ahora permanecía en total secreto.
"Soy un gran pecador. Confiando en la misericordia y en la paciencia de Dios, en el sufrimiento, acepto", fue la declaración del cardenal argentino Bergoglio, tras ser elegido el pasado 13 de marzo en la solemnidad de la Capilla Sixtina como el Papa número 266 de la historia.
Las primeras palabras del primer pontífice latinoamericano y primer jesuita fueron reveladas para un documental de la televisión vaticana por el cardenal italiano Angelo Comastri, quien participó en el cónclave y también con permiso previo del Papa.
"Toma las decisiones personalmente, según su propia convicción. No se deja capturar de la Curia Romana y habla como un párroco, con palabras concretas, poco intelectuales, para estimular la evangelización", comentó Bruno Bartoloni, autor de varios libros, quien ha seguido a seis pontífices.
El deseo de transparencia, la autorización de divulgar su pensamiento antes y después de su elección, forma parte de un nuevo estilo, que se suma al rechazo a los mocasines rojo papal y a rechazar vivir "por el momento" em el lujoso apartamento papal dentro del palacio apostólico del Vaticano.