El viaje que el Papa Francisco proyecta realizar a la Argentina en 2016 abarcaría Buenos Aires y ciudades de las distintas regiones del interior y se enmarcaría en una gira por el cono sur que incluiría a Uruguay y Chile, según se especula en medios eclesiásticos. En ese sentido, el Pontífice argentino repetiría en buena medida el esquema del viaje que Juan Pablo II realizó a la región en abril de 1987.
El vicegobernador de Tucumán, Regino Amado, dijo el jueves que el Papa ratificó. a los vicegobernadores del Norte, que lo saludaron el mes pasado, que visitará Tucumán dentro de dos años, con ocasión de un Congreso Eucarístico Nacional y la conmemoración del bicentenario de la declaración de la Independencia.
A fines del año pasado, el Papa había adelantado a una delegación del Club San Lorenzo de Almagro, del cuál es fervoroso simpatizante, que vendría a la Argentina en 2016. Así, el viaje del Papa acontecerá después de las elecciones presidenciales, lo que permitirá que la visita papal no quede enredada en una campaña.
El viaje de Juan Pablo II a la Argentina, además de Buenos Aires, incluyó Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Salta, Tucumán, Corrientes, Paraná y Rosario. El periplo sudamericano arrancó en Montevideo, siguió por Chile y terminó en la Argentina.
Viaje y diálogo ecuménico
Por otro lado, ayer el Vaticano detalló la próxima gira del Papa Francisco a Tierra Santa, en los próximos días 24 al 26 de mayo. Será un viaje "intenso y cargado" que estará marcado por el diálogo entre las tres grandes religiones monoteístas: católica, judía y musulmana.
El Papa, que en días visitará Ammán (Jordania), Belén, en los territorios palestinos y Jerusalén (Israel), viajará acompañado por un líder religioso musulmán y un rabino, un grupo que representa a esas tres grandes religiones en una región emblemática, sacudida por los conflictos.
"No se han programado encuentros específicos entre las religiones, pero la presencia durante el viaje, de integrantes de las diferentes religiones, es significativo", explicó ayer el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
El rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka y el líder musulmán Omar Abboud, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso de la capital argentina, "dos amigos", acompañarán a Francisco en su primer periplo por Tierra Santa.
"Se trata de personas que conoce muy bien, con los que cultiva relaciones de amistad desde Argentina. Por ello no será necesario hacer discursos sobre el diálogo interreligioso", comentó Lombardi.
Con el viaje, el Papa argentino conmemora el encuentro histórico entre Pablo VI y el patriarca ortodoxo Atenágoras I de Constantinopla", el 5 de enero de 1964 en Jerusalén, una reunión que rescindió la excomunión de 1054 que había provocado la escisión entre las iglesias de Oriente y de Occidente.
El Papa se reunirá en cuatro ocasiones con el patriarca ortodoxo con el que rezará ante el Santo Sepulcro, en Jerusalén.
"Un hecho histórico", dijo Lombardi, ya que se trata de la primera vez que representantes de las diversas confesiones cristianas, entre ellos greco-ortodoxos, armenios ortodoxos y franciscanos católicos orarán todos juntos y públicamente en ese lugar sagrado para el cristianismo.
"Allí se ha rezado siempre separadamente", recordó Lombardi, sin mencionar los duros enfrentamientos del pasado reciente entre esas comunidades por tener horarios fijos de oración.
Autos sin blindaje
Durante su primer viaje como Pontífice a esa delicada región, Francisco, que proviene de un país con una importante comunidad judía, viajará en helicóptero o en un automóvil común, sin blindaje y, en algunos casos, en un todo terreno descapotable, sin limitarse por razones de seguridad.
"Se desplazará en automóvil normal. Es su deseo", dijo Lombardi.
Francisco, que pronunciará 14 discursos, -todos en italiano-, visitará un campo de prófugos tanto en Jordania como en los territorios palestinos, almorzará con familias pobres de esa zona e irá al Memorial del Holocausto Yad Vashem y al Muro de las Lamentaciones, uno de los sitios sagrados para el judaísmo.
Francisco también visitará la Explanada de las Mezquitas y la Cúpula de la Roca acompañado por el gran muftí de Jerusalén, Mohamad Husein, pero no se desplazará a Galilea pese a las "numerosas invitaciones" que le han cursado.
Como sus predecesores, Juan Pablo II (2000) y Benedicto XVI (2009), Francisco dejará un mensaje en el Muro de los Lamentos.