No podemos verlo, pero sí imaginarlo: entre cajas, entre objetos a los que se les ha quitado el polvo, entre muebles sacados de su lugar de siempre.
No podemos verlo, pero sí imaginarlo: entre cajas, entre objetos a los que se les ha quitado el polvo, entre muebles sacados de su lugar de siempre.
La casa de los abuelos de Oscar Giunta (mendocino, uno de los bateristas más reconocidos del país, exponente del jazz contemporáneo argentino) estaba aquí, en San José. En medio de su mudanza es que atiende a Estilo, y la primera pregunta salta, inevitable:
¿Es que por ahí andan las famosas ollas, Oscar? "Sí ( entre risas), andan por ahí en uno de los muebles", nos cuenta, y se le viene a la mente el juego de ollas con los que empezó este largo camino de la batería. En ese entonces, esos seres redondos y metálicos eran la versión en miniatura de las baterías "de verdad", que tenían para él el porte de una nave espacial.
“Los primeros instrumentos de los que tiene conciencia el ser humano son la voz y, después, la percusión”, asegura Giunta, que viene de familia de músicos y que, de no haberse armado de baquetas, habría tocado el piano o el bajo, según nos dice.
Es que la afición empezó de niño, y se subió por primera vez a un escenario por esos años también: fue el de Andes Talleres, que es casualmente también donde actuará mañana. Sí, cuatro décadas después.
Ahora, mientras los recuerdos percuten en su cabeza, nos cuenta que hoy dará una masterclass en el Le Parc, que mañana actuará en el Club Andes Talleres y que el domingo se sumará al ensamble de "TrompeTango" en el Independencia, interesante cruce entre tango, jazz y música académica. Es un paso agitado por la provincia que vio despegar esta pasión. La nave espacial de su infancia lo llevó por muchos lugares ya...
"Un baterista se tiene que formar musicalmente de una forma muy amplia, todas las áreas posibles, ser permeable, escuchar mucha música que no tenga que ver exclusivamente con lo que uno toca".
-¿Y qué sentimientos te despierta volver a ver todas estas cosas, que casualmente también son tus inicios musicales?
-Y... es fuerte. No solamente las cosas así, sino también los lugares. Las casas, por ejemplo. Anoche tuve oportunidad de dormir en mi casa natal. Estaba ahí, en esas baldosas, en ese patio, muy movilizante a todo nivel. Pero también es inspirador. A pesar de no vivir desde hace mucho tiempo acá, volvés a toparte con ciertos paisajes, ciertos recovecos que uno reconoce como propios.
-¿Por ejemplo?
-Hay una vista que tengo, cuando salgo de la casa, hacia la montaña, que eso es mi infancia, viste. Y es volver a despertarme y salir a comprar unas tortitas ahí al lado, muy loco...
-¿Será que, como dice la canción, "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida"?
-Yo creo que hay algo de eso y que quien escribió la canción pasó por una situación muy similar, definitivamente.
Y la situación habrá sido más similar de lo que pensó. Le pregunta a su mamá si sabe dónde es que vivía don Armando Tejada Gómez: en algún lugar de Guaymallén también.
Una llave musical
-No es la primera vez que venís en el marco de una masterclass, ¿cómo evaluás esta experiencia de "enseñar música en poco tiempo"?
-Es muy distinto a la experiencia de dar clases particulares o en un ámbito más privado. Siempre trato de hacer hincapié en que - no obstante la cantidad de público que pueda ir- tengo que poner foco en la cosa pedagógica, o de instar musicalmente a la gente. Este tipo de eventos suelen darse más en un ámbito tipo show o para vender productos de instrumentos. Entonces procuro tratar de darle un marco más inspirador. Si hay una persona que tiene pasión o vocación inminente (o inmanente) voy a tratar de que eso sea una llave para abrir esa puerta y que entre sin miedo, que pueda ser esclarecedor.
-¿Se podría decir entonces que te considerás un maestro satisfecho cuando servís de "llave"?
-Exactamente. Eso es lo más lindo que le puede pasar a un maestro, o cuando se pone en una situación así, de inspirar. Creo que tiene que ver más con eso que con pararse en un pedestal de algo...
-Pero cuando te dicen que sos el baterista número uno de la Argentina, ¿qué sentís?
-Es gratificante. Es un lindo mimo, y por otro lado es una linda responsabilidad. Y es también una especie de antorcha que te ponen en la mano, con la cual te dicen que tenés que seguir en ese camino y tratar de no aflojar y empujar. Y también hay que saber que esa antorcha se va pasando a nuevos músicos, y siempre reconociendo a los que la tuvieron en el pasado, nuestros músicos mayores: la gente que nos inspiró a nosotros.
Yo tengo una edad mediana, y veo bateristas de jóvenes generaciones que son impresionantes y músicos más grande que uno va mirando y venerando también. No deja de ser una antorcha que pasa de mano en mano. Esa consideración, ese "premio", es un honor y una responsabilidad hermosa.

-Debe ser motivador descubrir a esos jóvenes que decís...
-Sí, y lo vengo viendo y hay un montón de gente que toca increíblemente bien. Pero no solo el tocar bien el instrumento, sino que también tienen un mundo artístico y musical entorno a lo que hacen. Es decir algo con tu vida.
-¿Y qué cualidades tiene que tener un buen baterista?
-Pienso que son las mismas que debe tener cualquier buen músico. Ser funcional a la música, por ejemplo. La batería tiene una particularidad y una dualidad, y es que es un instrumento que dentro de la música tiene mayor facilidad para sonar fuerte. Es el instrumento con el cual más fácilmente podés hacer ruido.
Requiere de un tratamiento conceptual muy serio, para poder insertar el instrumento en un contexto musical. Como baterista, sos como el propietario y conductor de un gran camión Scania. Tenés la posibilidad de ayudar a todos los compañeros que están manejando otros autos, tan diferentes como sean. Los podés ayudar o los podés pasar por arriba y seguir tu camino sólo sin importarte nada.
-¿Es lo que estructura?
-Exactamente, y es lo que tiene el timón. Un baterista se tiene que formar musicalmente de una forma muy amplia, todas las áreas posibles, ser permeable, escuchar mucha música que no tenga que ver exclusivamente con lo que uno toca. Ir más allá del mundo inmediato de uno: eso es lo enriquecedor, no solo la parte técnica.
La ficha
Oscar Giunta en Mendoza
Hoy, a las 22. Masterclass en la sala Armando Tejada Gómez del Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén). Entrada libre y gratuita.
Mañana, a las 22. Jazz en la cantina. Lo acompañan Agustín Leal, Mario Galván y Patricio Ibire. En la Cantina de Andes Talleres (Belgrano 1591, Godoy Cruz).
Entrada $100.
Domingo, a las 21. Actúa en "TrompeTango", con Albertina y Roque Crescitelli, Juan Lázaro Méndolas, Jordi Clua, Lucas Altamore y Fabrizio Colombo. En el teatro Independencia (Chile y Espejo).
Entrada $150.